Todas las miradas se dirigieron a la magistrada del Juzgado número 3 de Violencia contra la Mujer de Málaga tras el asesinato de Lina el pasado domingo en Benalmádena. No creyó a la fallecida, quien pedía protección, pero ¿en qué se basaba la jueza para tomar esa decisión? Además del atestado y la declaración de la víctima, la titular del juzgado tuvo en cuenta la valoración del riesgo realizada por la Policía Nacional. El sistema VioGén consideró que la vida de Lina corría un riesgo medio, lo que significa que existe un riesgo claro de agresión o reincidencia, aunque no de forma inminente.
En el algoritmo figuran 4.586 mujeres como casos supervisados
Para este tipo de valoración del riesgo, las medidas policiales que se suelen tomar son: el aumento de la vigilancia policial, con controles periódicos sobre la víctima y el agresor; contactos frecuentes con la mujer para evaluar su situación; la coordinación con servicios sociales y psicológicos por si fuera necesario un apoyo adicional y la revisión de las medidas de protección, como las órdenes de alejamiento. A fecha de 31 de enero, 4.586 mujeres figuran en VioGén como casos supervisados.
Una novedad de VioGén 2
Es obvio que el renovado sistema de protección policial se equivocó y no pudo prever que la vida de Lina corría un riesgo extremo. Sin embargo, los agentes sí consideraron necesario establecer una orden de alejamiento que la jueza no consideró oportuna.
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Dos mujeres se abrazan tras el minuto de silencio en la concentración espontánea de vecinos de Benalmádena, donde en la madrugada del domingo un hombre ha matado a su pareja en presencia de sus hijos
Lo llamativo es que, a pesar de que la Policía considerase que había que proteger a Lina, en el momento en el que la magistrada opinó de forma distinta y no impuso ninguna medida de protección, el caso de Lina se desactivó automáticamente en el sistema VioGén y pasó a ser un caso de inactivación supervisada, una categoría creada tras la renovación del algoritmo en marzo del año pasado. Se trata de casos en los que se cumplen los requisitos previstos en el protocolo para ser inactivados, pero en los que el agente encargado de la protección de la mujer, por distintas circunstancias, cree que es conveniente y necesario mantener cierto control sobre la evolución del caso.
¿Por qué los juzgados no realizan una valoración forense del riesgo?
Según fuentes de Interior, las resoluciones judiciales no afectan a la valoración policial, sino a la posibilidad de adoptar medidas de protección si la jueza de violencia lo rechaza. Antes, estos casos pasaban a inactivos de manera automática en el algoritmo, por lo que se creó esta clasificación para que la Policía pudiera mantener medidas de control sobre el caso, pese a la resolución judicial.
No obstante, no tiene mucho sentido que, si el algoritmo considera que una mujer corre riesgo, se desactive el caso solo porque un juzgado no imponga medidas de protección. Al fin y al cabo, la valoración del riesgo la realizan agentes especializados y el algoritmo ha sido diseñado por profesionales en la materia. La valoración policial y la judicial no tienen por qué coincidir, pero es responsabilidad de quién ha detectado el riesgo proteger a la víctima independientemente de que un juez esté en desacuerdo. Algunas voces expertas señalan también la gravedad de que el juzgado no realice una valoración forense del riesgo, especialmente si no confían en el resultado del sistema VioGén, como ocurrió en el caso de Lina.
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Un hombre ha sido detenido este domingo en la localidad malagueña de Benalmádena por haber asesinado a su mujer en presencia de sus hijos
El médico forense y exdelegado del Gobierno contra la Violencia de Género, Miguel Lorente, cree “que cada materia tiene que tener su propia responsabilidad y no se puede delegar todo a lo que establezca el juzgado. Si la Policía detecta que existe una situación de riesgo y ante la sospecha de que se pueda cometer un delito, no debería hacer falta el permiso judicial para actuar ante las consecuencias de la violencia de género“.
“A las mujeres no se nos cree”
Ana Bella, de la fundación que lleva su nombre, cree que otro de los errores del sistema es que no se le da importancia a la violencia psicológica o a las amenazas. Parece que todo gira en torno a la violencia física. “Todas las mujeres que están en VioGén corren algún tipo de riesgo, lo que pasa es que no se nos cree. Este es el caso de esta última víctima, por ejemplo, que contó que la había amenazado el asesino, pero no la creyeron, cuando un informe del Observatorio contra la Violencia de Género asegura que todas las víctimas que han sido asesinadas habían sido amenazadas previamente. Si en vez de amenazar a mujeres lo hicieran a hombres o futbolistas, todos estarían protegidos”, denuncia.
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Málaga, 9 feb (EFE).- Concentración espontánea de vecinos de Benalmádena, donde esta madrugada un hombre presuntamente ha matado a su pareja en presencia de sus hijos. EFE/Carlos Díaz.
Natalia Morlas, de la asociación Somos Más, cree que, “desgraciadamente”, no tiene ningún sentido que los casos se desactiven. “¿Cuáles son los resultados de este modus operandi? Ya los hemos visto. Esperemos que sea la última, hagan caso de la opinión que las víctimas llevamos años ofreciendo y cambien los protocolos. Es necesaria una coordinación entre todos los operadores jurídicos y que, si la Policía aprecia riesgo, el juzgado dé la orden de protección. Quien ha valorado es experto en su materia. Insistimos en educación para todos y en que nos escuchen quienes, por desgracia, hemos pasado por estas violencias machistas”.