Pasa más veces de las que creemos. Las víctimas de violencia de género no siempre encuentran en sus abogados y abogadas el acompañamiento y la profesionalidad que esperaban. La ley garantiza que cuando una mujer decide denunciar tiene derecho a la asistencia letrada gratuita. Los abogados que atienden a víctimas deben alcanzar una serie de requisitos: estar colegiados, acreditar más de tres años en el ejercicio efectivo de la profesión, tener disponibilidad suficiente para atender a los clientes con prontitud, el alta previa en las materias civil y penal, y completar un curso específico en la materia.
Formación específica anual
Fernando Rodríguez Santocildes, decano del Colegio de la Abogacía de León y presidente de la Subcomisión de Violencia sobre la Mujer del Consejo General de la Abogacía, considera que “la abogacía española es la mejor formada del mundo en violencia de género y en violencia sexual. No hay ninguna abogacía en el mundo que se le exija la formación que se le exige en España”. Mantiene que la formación es obligatoria y continuada. Es decir, que cada año estos letrados deben actualizar su formación para mantenerse en los servicios de asistencia a víctimas.
Rodríguez Santocildes insiste en que se organizan cursos y jornadas continuamente . “De hecho, el Consejo General de la Abogacía, la subcomisión de violencia sobre las mujeres, que es la que yo presido, estamos ahora a punto de publicar con todas las reformas legislativas una guía de actualización de los contenidos que tienen que tener los programas formativos de los colegios”, apunta.
Las víctimas no se sienten bien representadas
Sin embargo, muchas mujeres coinciden en que sus experiencias con sus letrados han sido desastrosas. La asociación Stop Violencia Vicaria ha realizado una encuesta entre doscientas mujeres en las que se aprecia esa revictimización por parte de quien debería velar por sus intereses. Los resultados son claros. Existe un problema con los abogados que atienden a las mujeres maltratadas.
Sentimientos de culpabilidad, miedo y vergüenza
El estudio muestra que a más de la mitad de las mujeres encuestadas el trato con su abogado o abogada le generó sentimientos de culpabilidad, miedo o vergüenza, por ejemplo. La mayoría de las víctimas han tenido más de un abogado, un 21 por ciento se ha visto obligada a recurrir a tres distintos y un 12,9 % a cuatro letrados.