Violencia Vicaria

“Esperaba que me hiciera algo a mí, no a la niña”

El asesino de Nadia había amenazado de muerte a Ramona, su expareja y madre adoptiva de la niña, tras romper la relación. La llamó para decirle que la pequeña "estaba en el cielo"

Ramona, la madre adoptiva de Nadia, sujeta una foto de la pequeña en su pecho
Efe

Ramona adoptó a Nadia cuando era un bebé. Era la hija de su prima Isabel y ante las dificultades para hacerse cargo de la pequeña, dio un paso al frente. Su pareja desde hacía nueve años, Jesús, al que llaman Suso, crio a Nadia, incluso le llamaba papá. El pasado verano, Ramona puso fin a la relación y Suso no supo aceptarlo. A pesar de los continuos reproches e intentemos por retomar el noviazgo, la madre nunca pensó que pudiese utilizar a Nadia para hacerle daño. Por eso cuando el pasado martes le pidió permiso a Ramona para llevarla al parque de bolas, ella aceptó.

Ramona (izq) e Isabel, la madre biológica de Nadia (dcha), , el pasado miércoles en Murcia
EFE/ Marcial Guillén

No era la primera vez que compartía tiempo con la pequeña. Desde la ruptura, Suso veía a Nadia con cierta asiduidad porque la niña “tenía pasión por él”, pero en los últimos meses las sospechas de que Ramona podría haber comenzado a conocer a otro hombre le reconcomían. Llegó a amenazar con matarla y con quemarla a través de mensajes. La propia familia de Ramona le había sugerido que denunciara ante la p0licía su actitud, pero como suele ser habitual, ella minimizó el riesgo que corrían tanto ella, como su hija.

“Nunca me amenazó con la cria”

En declaraciones al diario La Verdad de Murcia, Ramona confesaba entre lágrimas que nunca le “amenazó con la cría. A mí me había hecho mil perrerías pero nunca me dijo nada de la niña. Esperaba que me hiciera algo a mí pero jamás me esperé esto”.

Vivienda de la pedanía murciana de Llano de Brujas, donde se encuentra la casa familiar del hombre de 47 años detenido ayer martes como presunto autor de la muerte de una niña de cinco años en Murcia, que aprovechó un trayecto en su coche con la pequeña, hija de su expareja, para suministrarle pastillas o sustancias estupefacientes
EFE/Marcial Guillén

Ramona recogió a Nadia a la salida del colegio y fueron juntas a comer a su casa. Cuando terminaron, el asesino pasó a recoger a la pequeña, pero no fueron al parque de bolas, sino al domicilio de los padres de Suso y, ya en el coche, creen los investigadores, le suministró algún tipo de medicación con el fin de acabar con su vida.

“Está en el cielo”

Cuando llegó a la vivienda tumbó a Nadia en la cama, que agonizaba. Al parecer, el asesino realizó varias llamadas telefónicas en ese momento: a su hermano, a su propia madre, a la que le dijo que fuese corriendo a casa que él se tenía que ir y la niña estaba durmiendo, a un amigo, al que le confesó lo ocurrido, a otro hijo de Ramona al que insultó y finalmente a su expareja, a la que simplemente le confesó “que Nadia estaba en el cielo”.

Al escuchar la frase, la madre de Nadia se trasladó corriendo a Llano de Brujas, el municipio murciano donde ocurrió todo y donde residían los padres de Suso, que fueron quienes encontraron a la pequeña sin apenas fuerzas y con síntomas de haber sufrido un envenenamiento.

Detenido en Torrevieja

Los servicios sanitarios no pudieron hacer nada por salvar la vida de la pequeña mientras el asesino emprendía una huida que le llevó a Torrevieja (Alicante). El amigo al que Suso había telefoneado para contarle todo intentó convencerle, por recomendación de los investigadores, le intentó convencer de que Nadia estaba bien, que los médicos la habían salvado y que le entregaría una cantidad de dinero en el lugar que él dijese, pero, según diversas fuentes, el sospechoso se personó en un hospital alicantino y aseguró que había ingerido pastillas. Desde el centro sanitario llamó a la Guardia Civil y finalmente pudo ser detenido.

Primer caso de violencia de género vicaria

Será la autopsia la encargada de dictaminar qué sustancia se le suministró a Nadia y se espera que este jueves, Suso pase a disposición judicial.

El caso se investiga como un posible caso de violencia de género vicaria, de confirmarse se trataría del primer caso de 2025.