Denuncia

En libertad cuatro años después de asestar once puñaladas a su expareja

Un hombre condenado hace menos de un mes a nueve años y medio por intento de homicidio queda libre tras cumplir cuatro años de prisión provisional a la espera de que la sentencia sea firme

Un condenado por haber intentado matar a su expareja en 2021 está libre KiloyCuarto

Imaginen que un día cuando van a ir a trabajar ven por la ventana a su expareja. Han pasado dos años desde que han roto y no asume que todo ha acabado. Les escribe mensajes que no contestan, amenazan y sienten miedo. Con la idea de poder probar el acoso al que les tiene sometidos, bajan a la calle con la intención de realizar una fotografía que pruebe el control y el agobio. Pero cuando él les ve, se agacha y parece coger un objeto. Al bajar del coche, se lanzan contra ustedes, les tiran al suelo y les asestan once puñaladas.

Salvó la vida por la actuación de testigos y la Guardia Civil

Es lo que le ocurrió a Fátima (nombre ficticio) el Día de la Mujer (8 de marzo) del año 2021. Salvó la vida de milagro. Porque intervino un vecino y su pareja que pasaba a recogerla para llevarla al trabajo, como cada día. La rápida intervención de la Guardia Civil, que acudió al lugar alertada por los testigos, es también clave. De no haber introducido a la víctima inmediatamente en el coche patrulla y haberla acercado a un centro sanitario hoy estaríamos hablando de otra manera.

La propia sentencia de los hechos lo explica: “La rápida intervención de dos hombres que agrediendo al acusado, y a duras penas, pudieron evitar que ejecutara hasta el final y diera muerte a cuchilladas a la víctima“. También hace hincapié en la actuación de los guardias, que “a pesar de ir en contra de su puesto de trabajo, con una acción heroica, optaron por salvar a la agredida de una muerte segura, trasladándola a un centro sanitario donde fue estabilizada y trasladada al hospital”. Es más, los forenses confirmaron que “las gravísimas lesiones sufridas eran mortales de necesidad de no ser por la rápida intervención antes relatada”. Es decir, el ataque fue mortal.

Cumplió el tiempo máximo de prisión provisional (4 años)

Pues bien, cuatro años después de que este hombre intentase matarla, Fátima se despertó la semana pasada con la noticia de que su agresor quedaba en libertad. Lo hacía porque había cumplido el máximo de tiempo que contempla la ley de prisión provisional, cuatro años, y la sentencia no es todavía firme.

Pisó la calle sin un dispositivo de seguridad

Imaginen también, que el maltratador pisa la calle antes siquiera de que fuese posible la entrega del dispositivo conectado a Cometa, una pulsera de localización permanente para los maltratadores que avisa si el agresor se acerca a la víctima y evita ataques y agresiones.  Tras haber salvado la vida in extremis, cuatro años después, el hombre que la quería matar está libre en, su misma ciudad y no hay nada que ella pueda hacer.

Una manifestación el 25N, el día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana declaró nula la primera sentencia

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Valencia condenó el pasado mes de junio al maltratador a tan solo nueve años y medio de cárcel, de los 19 años a los que pedían Fiscalía y la acusación particular, por un delito de homicidio en grado de tentativa con las agravantes de parentesco y por razones de género. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) declaró nula la sentencia y la devolvió al mismo tribunal para que dictaran una nueva sentencia para lo que no sería necesario un nuevo juicio.

La Sala cuestionó a los profesionales que realizaron los informes donde se defendía el acoso

El TSJCV estableció la nulidad del fallo porque la sentencia no mencionaba ni tomaba en consideración  los informes de una médico, una psicóloga y una trabajadora social forense, que aseguraban que la situación vivida por Fátima desde que puso punto final a la relación “es totalmente compatible con el acoso”.

Sin embargo, la Sala volvió a ignorar los informes y llegó incluso a cuestionar el trabajo de las profesionales que realizaron el informe a las que señala por las “pocas horas que se dedican a la víctima de este y de cualquier otro procedimiento parecido en el que con un par de entrevistas y alguna actuación más pueden llegar al convencimiento, para poder afirmar con rotundidad, que eso es compatible con el acoso o con lo que se ponga por delante”.