CRÓNICA NEGRA

Ejecución en directo: mató al asesino de su hija delante del juez

El tercer día de la vista, mientras el asesino se encontraba sentado en el banquillo de los acusados, Marianne se puso en pie y sacó una pistola del bolsillo de su gabardina

Marianne Bachmeier no estaba destinada a ser conocida mundialmente, pero un acto de desesperación marcó su historia. Marianne era una mujer que, cuando tenía 16 años, se quedó embarazada de un adolescente que desapareció en cuanto le dio la noticia. Decidió tener al niño, pero sus padres le obligaron a darlo en adopción. A los 18 años volvió a quedarse embarazada, esta vez fruto de una violación. También fue forzada a entregarlo. Con 23 años tuvo un tercer embarazo y entonces sí pudo criar al bebé, como madre soltera. Una preciosa niña llamada Ana.

Un día de mayo de 1980, cuando la pequeña contaba con 7 años, discutió con su madre porque no quería ir al colegio. Ésta finalmente cedió y le dejó salir a jugar. Lo que no sabía Marianne era que Ana quería faltar a clase para ir a casa de un vecino. Se trataba de Klaus Grabowski, carnicero de 35 años, que le dejaba jugar con sus gatos. Klaus retuvo a Ana durante varias horas en su casa, la violó varias veces y finalmente la estranguló. Después metió el cuerpo en una caja y la llevó hasta un canal. Allí la escondió hasta que se hizo de noche y pudo enterrarla.

Klaus había sido condenado anteriormente por abusar de dos niñas. Había quedado en libertad bajo una serie de circunstancias legales controvertidas. Se sometió voluntariamente a una castración química aunque después se supo que siguió un tratamiento hormonal para revertir la castración. La conmoción fue total. ¿Cómo pudo alguien con tal historial estar libre? La impotencia era palpable.

Klaus Grabowski

En el juicio Klaus declaró que no tenía intención de abusar de Ana. Dijo que fue ella quien intentó seducirlo y que su miedo a volver a la cárcel le impulsó a matarla. Afirmó que la niña quería contar a su madre que la había tocado de forma inapropiada, para entonces extorsionarle.

En el tercer día de la vista, mientras el asesino se encontraba sentado en el banquillo de los acusados, Marianne se puso en pie y sacó una pistola del bolsillo de su gabardina. Cegada por el dolor, disparó siete veces, tantos como años tenía su hija. De esos siete disparos, seis le alcanzaron. El asesino, que no tuvo tiempo de reaccionar, cayó muerto ante la mirada atónita de todos los presentes. La sala quedó en shock. Las cámaras de televisión captaron la escena y el mundo observó cómo una madre, desbordada por la tragedia, tomaba la justicia por su mano.

Marianne fue arrestada por los policías y no se resistió. No cambió la expresión de su rostro. Sólo dijo: “¡Cerdo! Mató a mi hija. Quería dispararle en la cara pero lo hice por la espalda. Espero que esté muerto”.

Marianne tuvo su propio juicio. Cuando los peritos le pidieron que escribiera algo en un papel para analizar su escritura, el texto fue “Lo hice por tí, Ana”. Se argumentó que actuó bajo un intenso estado emocional, lo que le permitió obtener una condena relativamente benigna. Fue sentenciada a seis años de prisión por asesinato, pero cumplió solo tres.

Marianne Bachmeier

Los psicólogos y sociólogos estudiaron el caso en profundidad, reflexionando sobre la psique de una madre que había perdido a su hija de la manera más atroz. La sociedad también opinaba. Algunos la veían como una mujer que había sufrido tanto que ya no podía controlar su dolor. Otros, como una criminal que había puesto en peligro el sistema judicial al tomar la ley por su mano.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Coast To Ghost Podcast (@ctogpod)

Tras cumplir su condena, Marianne intentó llevar una vida normal alejada del foco público, pero la sociedad nunca la dejó en paz. En varias entrevistas afirmó que sentía una mezcla de remordimiento y de liberación por lo que hizo. Murió a los 46 años por un cáncer de páncreas. Su vida fue un reflejo de la angustia eterna que siente una madre al perder a su hija, y de la lucha entre lo que es legal y lo que es moral. Está enterrada en la misma tumba que su hija. Ya están las dos juntas.

TAGS DE ESTA NOTICIA