Al alcanzar cierta edad, las niñas y mujeres adolescentes comienzan a liberar óvulos y con esto, da comienzo a la menstruación. Este es definido por la UNICEF como el sangrado vaginal que ocurre como parte del ciclo menstrual de una mujer.
Todos los meses el cuerpo se prepara para un posible embarazo, pero si este no ocurre, el útero se desprende de su recubrimiento y sale a través de la vagina. Esta parte marca el inicio de una nueva fase en el ciclo reproductivo.
Pero los ciclos no son los mismos para todas y, según la doctora Cristina Tusquets Twose, ginecóloga y obstetra en Dona Grup en Centro Médico Teknon, no hay un sangrado “normal”. No obstante, hay que prestar atención a algunos síntomas para detectar anomalías y analizar que no sean síntomas de nada grave.

La doctora Cristina Tusquets Twose, ginecóloga y obstetra en Dona Grup en Centro Médico Teknon
La duración y variaciones del ciclo menstrual
Aunque la regularidad es común, pueden presentarse variaciones debido a factores como el estrés, cambios en la alimentación, ejercicio intenso o desequilibrios hormonales. “El ciclo menstrual promedio dura entre 21 y 35 días, aunque puede variar según cada mujer”, explica la doctora Tusquets.
Conocer el propio ciclo permite identificar patrones y detectar posibles alteraciones que requieran atención médica. “Hay ciertas señales de alerta que no deben pasarse por alto”, advierte la experta.
Señales de alerta en el ciclo
Algunas irregularidades en el ciclo pueden ser normales, pero ciertos síntomas requieren valoración profesional. Entre ellos se encuentran sangrados abundantes o prolongados (más de siete días), dolor menstrual incapacitante, cambios bruscos en la frecuencia del sangrado y alteraciones inesperadas tras ciclos previamente regulares. Estos signos pueden indicar problemas subyacentes que deben ser evaluados por un especialista.
Las irregularidades menstruales: causas, diagnóstico y tratamiento
Los desajustes en la menstruación pueden originarse por variaciones hormonales, síndrome de ovario poliquístico (SOP), endometriosis o miomas. “Para diagnosticar estas irregularidades, es necesario realizar una exploración clínica y una ecografía pélvica, además de análisis hormonales y hematológicos”, explica la doctora.
Es importante consultar un especialista si las irregularidades causan malestares o incluso la dificultad de concebir. También es importante ver si aparecen cambios fuertes en la periodicidad o en la intensidad. En estos casos, la valoración médica es absolutamente indispensable para descartar cualquier tipo de alteración.
Los trastornos menstruales frecuentes: Endometriosis y SOP
La endometriosis ocurre cuando el tejido endometrial crece fuera del útero, causando dolor pélvico, menstruaciones abundantes e infertilidad.
El SOP, en cambio, provoca ciclos irregulares, aumento de vello corporal y dificultades para concebir. Ambas condiciones requieren seguimiento ginecológico y pueden manejarse con tratamientos adaptados a cada paciente. “La salud menstrual es un pilar fundamental del bienestar femenino. Mantener un estilo de vida equilibrado, prestar atención a los síntomas inusuales y buscar ayuda médica cuando sea necesario son pasos esenciales para garantizar un ciclo menstrual saludable”, asevera la doctora Tusquets.
Productos para la higiene menstrual
Existen diversas opciones para la gestión de la menstruación: las compresas y tampones son los más tradicionales. “Las compresas son absorbentes y fáciles de usar; ahora también están disponibles en versiones reciclables y de algodón natural. Los tampones, por su parte, ofrecen discreción y eficacia, aunque deben cambiarse cada 4 a 8 horas para evitar el síndrome de shock tóxico”, explica la experta.
Hoy en día, también existen opciones para quienes quieran (y puedan) tener un período más sostenible: la copa menstrual y las bragas absorbentes. “La copa menstrual es una opción reutilizable y sostenible que requiere cierta adaptación para su uso correcto. Las bragas menstruales, con tecnología de absorción multicapa, son una alternativa cómoda y práctica”, comparte la doctora.
Pero para poder hablar de estos temas abiertamente, es fundamental romper los tabúes en torno a la sangre menstrual, declara la doctora Tusquets. “Hay que desmitificar su asociación con conceptos de ‘impureza’ es esencial para promover una visión más saludable y positiva”, afirma.
Cómo manejar el síndrome premenstrual
El síndrome premenstrual puede causar irritabilidad, fatiga y molestias físicas. Para aliviar sus efectos, es recomendable mantener una dieta rica en omega-3, magnesio y vitamina B6, así como realizar ejercicio regular para liberar endorfinas. En casos severos, se pueden considerar tratamientos hormonales bajo supervisión médica.
La menstruación en el día a día
El ciclo menstrual influye en la energía y el estado de ánimo. Durante la fase folicular, una alimentación equilibrada y la actividad física pueden mejorar el bienestar. En la ovulación, es beneficioso incluir alimentos antiinflamatorios, mientras que en la fase lútea —cuando el cuerpo se prepara para el embarazo— el consumo de antioxidantes y carbohidratos saludables ayuda a preparar el cuerpo para el nuevo ciclo. Adaptar el estilo de vida a las distintas fases menstruales puede mejorar la calidad de vida y reducir molestias.
Cuidar la salud menstrual es esencial para el bienestar general. Consultar a un especialista ante cualquier irregularidad y elegir hábitos saludables permite vivir cada fase del ciclo de manera equilibrada.