Toni Comín, mano derecha de Puigdemont en Bruselas, denunciado por acoso sexual

Junts abre una investigación interna después de que un exasesor del partido haya interpuesto una queja por los excesos de Comín, que niega todos los hechos y ve "homofobia"

Toni Comín fue el número uno de Junts en las últimas elecciones europeas Efe

Desde que Carles Puigdemont se marchó a Bruselas en 2017 tuvo prácticamente todo el tiempo a su lado a Toni Comín, un político surgido de los entornos del PSC, luego anidado en ERC y finalmente aterrizado a Junts. Comín se ganó la confianza de Puigdemont, que le premió con el número dos de las listas europeas y así se hizo con una de las preciadas actas de eurodiputado en Bruselas en 2019. Tan protegido lo ha tenido Puigdemont que, al cabo de 5 años, le concedió el número uno de la lista y repitió como eurodiputado en 2024.

Pero la figura de Comín ha caído en desgracia. En octubre de 2024, una auditoría reveló que había desviado 15.500 euros del llamado Consell para la República, una entidad creada por Puigdemont para velar “por el mandato del 1 de octubre”. Al parecer, usó este dinero para gastos personales como el pago de coches de alquiler y el de un apartamento en la comarca del Rosellón en Francia. Pero Puigdemont trató de mirar para otro lado. Ahora, Junts, en cambio, no ha tenido más remedio que abrir una investigación interna después de trascender en La Vanguardia una denuncia por acoso sexual y psicológico contra Comín impuesta por un exasesor del partido en Bruselas.

Comín se apresuró, en un comunicado, a negar “con toda rotundidad haber ejercido ningún acto de acoso ni maltrato laboral, psicológico o sexual” sobre el exasesor de Junts que le ha denunciado ante el Parlamento Europeo (PE).

El contenido de la denuncia

El exasesor, que trabajó 7 años para el grupo de Junts en Bruselas como asistente en distintos ámbito, ha relatado en su denuncia tocamientos, insinuaciones, interrogatorios sobre la vida sexual con su esposa y propuestas de tríos con otro hombre y malos tratos de carácter laboral.

Según la información publicada, “al final de alguna de las jornadas de trabajo (en el apartamento que Comín alquilaba en Semana Santa en Rosellón), Comín se personó en su habitación bajo el pretexto de darle un beso de buenas noches. Y aún más: en otra ocasión, entró sin permiso en su cuarto mientras se estaba vistiendo y se le quedó mirando lascivamente“.

El desmentido y la “homofobia”

Según Comín, “algunos de los hechos a los que hace referencia la noticia se refieren, de forma completamente tergiversada, a bromas y comentarios más o menos oportunos, en el marco de una relación de confianza y amistad construida durante el mandato”. “Contrariamente a lo que explica la noticia, nunca he invadido la intimidad del denunciante”, ha asegurado Comín.

Por otra parte, el eurodiputado electo de Junts sostuvo que el denunciante no ha trabajado como asistente para él: “No ha sido asistente mío, ni he tenido ningún vínculo legal con él ni ninguna autoridad laboral sobre él”.

Al parecer, el denunciante expuso la situación personalmente a Puigdemont, que “le expresó su apoyo”.

“Habrá que valorar en qué medida esta denuncia puede ser considerada constitutiva de un delito de odio por homofobia, es decir, un atentado contra mi integridad por motivo de mi orientación sexual”, consideró Comín, que  añadió textualmente que emprenderá las acciones necesarias para demostrar su honorabilidad.

Las palabras de Valtònyc sobre Comín

El euridputado ve “coincidencia temporal” en la denuncia del exasesor con la del rapero mallorquín Josep Miquel Arenas, conocido como Valtònyc, que acusó a Comín de ser un “peligro potencial” si gana las elecciones para presidir el Consell de la República (CdRep), una candidatura que la dirección de Junts recibió con enorme frialdad.