Mercedes González se resiste a dimitir como directora general de la Guardia Civil y lo niega “todo”. Niega haber participado “nunca jamás” en ninguna trama ni conspiración contra la UCO y rechaza haber torpedeado investigaciones que afectaran al Ejecutivo y al PSOE. Repitió “jamás” en 36 ocasiones y “nunca” en 38, en una comparecencia de menos a más – de mostrarse incómoda a pasar a la defensiva- de casi dos horas y media de duración en el Senado que tenía por objeto aclarar su relación con la fontanera del PSOE, Leire Díez.
Con distintas fórmulas y en multitud de ocasiones, Mercedes González buscó alejarse de cualquier relación con las cloacas en un interrogatorio monopolizado por el PP y Vox, que buscaron dirimir responsabilidades políticas. Eso sí, más allá de sus rotundos desmentidos, dejó una ristra de preguntas sin contestar.

Según el último informe de la Unidad Central Operativa, la directora de la Guardia Civil eliminó mensajes de WhatsApp con Leire Díez. Además, activó la opción de borrado automático para conversaciones pasadas 24 horas. “¿Por qué borró sus whatsapp con Leire Díez? ¿Cuántos whatsapp tenía con ella y con otros miembros de la trama?”, le preguntó el senador del PP, Luis Santamaría Ruiz. Pero ella evitó erosionaré.
Por primera vez, la directora de la Guardia Civil reconoció, eso sí, la apertura de procedimientos reservados en la Benemérita, aunque negó que Díez influyera en ella para atacar a la UCO, como se desprende de los informes. Según expuso, se trata de “actuaciones administrativas” que “nunca se dirigen” contra ningún Guardia Civil.
Según la versión de González, la primera apertura de procedimiento reservado se produjo en diciembre de 2024 tras publicarse una filtración de un informe pericial vinculado a la causa del hermano de Pedro Sánchez, David Sánchez. Esa actuación se archivó, según González, al cabo de unas semanas y “no derivó” en ningún “expediente sancionador contra nadie”.

La segunda información reservada data de mayo de 2025, tras publicarse los whatsapps de José Luis Ábalos con Pedro Sánchez. “No se practicaron diligencias”, según Mercedes González. La tercera y última información reservada llegaría en agosto de 2025 tras conocerse informaciones sobre “supuestas intromisiones e injerencias del director adjunto operativo” del Cuerpo. En este caso, sí se tomó “declaración al general de Policía Judicial, al coronel jefe de la UCO, al teniente coronel jefe del departamento de delincuencia económica y al jefe de la oficina de comunicación, siempre en calidad de testigos, nunca en calidad de investigados”. Una actuación archivada dos meses después “sin ninguna responsabilidad”.
El senador del PP denunció que estas acciones tenían como objeto una “purga interna” en la Guardia Civil. “Según reconoce la UCO, Leire quería hacer una purga en la Guardia Civil porque había mucho subversivo. El plan consistía en entrar como un elefante en una cacharrería”, dijo. Y le preguntó: “¿Habló usted de ello con Leire? Si no es así, ¿por qué coinciden las purgas y las informaciones reservadas con sus conversaciones con ella?”.
Mercedes González no aclara si accedió a la base de datos de la Guardia Civil para comprobar “expedientes personales” de los miembros de la UCO señalados por Leire Díez. Sí negó la directora del Instituto Armado haber usado expedientes internos o medidas disciplinarias como instrumento de presión sobre agentes del Cuerpo.

Además, en su comparecencia en la Cámara Alta, la directora de la Benemérita evitó contestar sobre sus contactos con Díez pese a que ya había sido informada de la investigación contra la fontanera, según recoge el informe de la UCO.
En mayo de 2025, tras conocerse las primeras maniobras de Díez, ella mantuvo -según su versión- una reunión con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y con el teniente coronel de la UCO, Antonio Balas,en la que les informó de que se había visto varias veces con la fontanera. Dos según confirmó en la comparecencia en el Senado, pese a que la UCO da cuenta de una tercera cita. “Hipotética”, según González.
Durante su interrogatorio, González no dio explicaciones sobre cómo se gestaron esas reuniones o sobre sí “alguien” le mandó reunirse con Leire Díez. No aportó datos sobre si informó a alguien más de esas citas,a parte de a Marlaska. Unos encuentros, por cierto, que el Gobierno negó inicialmente.
Una comparecencia decepcionante para la mayoría de senadores de la Cámara Alta. Razón por la cual exigirán que vuelva a dar la cara en la comisión Koldo en los próximos días para “despejar” las contradicciones existentes.

