Las mujeres de confianza del policía corrupto de la UDEF

Noelia, su mujer, era su mano derecha y Yolanda, su cuñada, la izquierda. Las dos están en prisión como Óscar Sánchez, el exjefe de Blanqueo de la Policía Nacional. El clan familiar percibió millones de euros del narcotráfico

El exjefe de la UDEF era discreto. No se le conocían amistades dentro de la Policía Nacional, pero había alcanzado cierto reconocimiento profesional. Tampoco se le fiscalizaban sus movimientos, parecía de los buenos: discreto y eficaz. Durante los últimos cinco años fue uno de los altos mandos de la Jefatura Superior de Madrid. Desde el pasado 8 de noviembre, la puerta de su despacho permanece cerrada.

Nadie sospechó que tenían al topo tan bien colocado, hasta que detectaron las miguitas y empezó un trabajo silencioso y milimétricamente coordinado para cazarlo. Tenían claro que era el facilitador. Por sus manos pasaba información privilegiada de las operaciones en curso contra el narcotráfico. Óscar Sánchez Gil permitió la entrada de toneladas de cocaína a través del puerto de Algeciras. Lo vinculan con al menos seis operaciones antidroga, de las que se habría llevado una comisión del 40 por ciento por servir de chivato en contra de los intereses del uniforme que vestía.

Al exjefe de Blanqueo lo conocían en su círculo delincuencial como Aduana. Una doble vida laboral de la que también formaba parte su familia.

En la riqueza y en la pobreza

El inspector jefe Sánchez, de 45 años, estaba casado con Noelia Ruiz, también policía. Ambos funcionarios, no se les presumía ingresos tan elevados como solventar la devolución de préstamos de 70.000 euros en cinco años. Pero lo hicieron. Entre 2019 y 2024 ingresaron en sus cuentas más de 50.000 euros extra. Tenían cash a espuertas como para tener que emparedar cientos de billetes en la buhardilla de la casa familiar. En el registro, el dinero brotó tanto en macetas como en el cuarto de sus dos hijos adolescentes. El montante superaba los 20 millones de euros, más otro que hallaron en su despacho policial y lo que falta por precisar en criptomonedas.

“El altísimo volumen de dinero en efectivo hallado en la vivienda evidencia que no podía desconocer el origen ilícito de las millonarias cantidades”. De esta manera se explicita en la Operación Augur la implicación de Noelia. Por así decirlo, la esposa del exjefe de la UDEF no podía alegar aquello de “no vi el Jaguar en el garaje” o “confiaba en mi marido”. Ni Infanta ni exministra, la también policía -trabajaba en el Grupo de Delitos contra las Personas de Alcalá de Henares- no sólo se benefició de los ingresos ilícitos sino que contribuyó a blanquearlos. Ruiz era cotitular en la cuenta en la que se realizaban ingresos en efectivo, abonos de premios de Lotería y pagos a varias empresas.

Noelia y Óscar llevaban unos veinte años juntos. Tenían chalet pareado en Villalbilla, a las afueras de Madrid, y una propiedad vacacional en Denia (Alicante) adquirida en gananciales cuatro años atrás. Se movían en una furgoneta Mercedes y un Volkswagen Tiguan comprados hace tiempo, pero Asuntos Internos también detalla la compra de un Range Rover. El recorrido del dinero de la droga llevó a los investigadores hasta el holding empresarial Pumba Gestión, en el que la hermana de Noelia figuraba como socia mayoritaria y administradora única.

La cuñada tapadera

Yolanda Ruiz no estudió empresariales. Así lo constatan los investigadores en su informe con una precisión demoledora: “A pesar de administrar un holding con un capital social superior al medio millón de euros demuestra un desconocimiento absoluto de la actividad empresarial”. En el sumario aparece negro sobre blanco: Yolanda era la testaferro.

La cuñadísima de Óscar Sánchez sólo ponía el nombre y estampaba su firma allá donde le decían. Ni siquiera simulaba asistir a reuniones de trabajo. En los seguimientos policiales comprobaron que nunca se desplazaba por cuestiones de índole laboral, pese a tener una nómina de 1.200 euros mensuales y un coche que podría pasar por pago en especies, salvo porque no hay nada que lo certifique. Era un regalo por sus servicios: firmar y callar. Yolanda desconocía tanto el número de empleados del holding y sus funciones, como el importe de las propiedades en las que parecía interesada. Como acreditan las conversaciones interceptadas, cualquier problema que surgía con las facturas lo consultaba de inmediato con su cuñado o con la tercera mujer implicada en la trama.

La secretaria de ‘Gucci’

En el auto de prisión, el magistrado Francisco de Jorge cita a Almudena Sánchez en calidad de “secretaria de Torán”. Ignacio Torán, el narcosocio del exjefe de la UDEF, al que su entorno apodó Gucci por su afición a gastar en marcas de lujo pese a que en los seguimientos no le pillen con sus mejores galas.

En la cuenta familiar de los Sánchez-Ruiz constan cuantiosos pagos procedentes de sociedades estrechamente vinculadas al capo, que está en prisión como el resto de su banda, incluida la secretaria. De Almudena se destaca su implicación en la gestión del patrimonio y organización del holding Pumba Gestión. Además, en el registro de su casa encontraron 51.600 euros en efectivo y documentación suficiente para incriminarla en operaciones de blanqueo.

El resto de delitos que les imputan a la decena de detenidos junto a Óscar Sánchez y su clan va desde el tráfico de drogas al cohecho, pasando por la revelación de secretos y organización criminal.