Las celebraciones le duran poco a los partidos que forman el Gobierno de coalición. PSOE y Sumar votaron este martes en sentido contrario, en la toma en consideración de las dos únicas leyes sometidas a debate en el Congreso de los Diputados.
La Cámara Baja tumbó la ley del suelo registrada por el PNV, pero apoyada por el Partido Socialista, que hace casi un año ya había registrado otra proposición de ley prácticamente idéntica, que en esa ocasión si firmó junto al grupo de Aitor Esteban.
El partido de Yolanda Díaz, para sorpresa de nadie, votó en contra. El PSOE ya había tenido que retirar la iniciativa por la falta de apoyos hace un año. Era la crónica de una muerte anunciada.
En esta ocasión, la división no les penalizó, y Sumar si logró luz verde para la tramitación de su proposición de ley. La iniciativa, que sólo ha superado el primer filtro de la Cámara Baja, plantea otorgar la nacionalidad española a los saharauis nacidos bajo la administración española (antes de 1976). Calculan que los potenciales beneficiarios son entre 180.000 y 200.000 personas.
Y su aprobación sólo ha sido posible gracias al voto a favor del PP, que asestaba así una segunda derrota al PSOE. El Ejecutivo que horas antes se felicitaba porque Junts hubiera retirado su iniciativa en la que pedía a Pedro Sánchez que se sometiera a una cuestión de confianza, se partía en las votaciones de las únicas iniciativas legislativas del pleno de esta semana.
Antes de la votación, desde la dirección del PSOE ya avanzaban que el hecho de que sea el Frente Polisario quien decida sobre la nacionalidad de estas personas, como plantea la iniciativa de Sumar, “no puede ser de ninguna de las maneras”. El grupo socialista ya rechazó en 2023 una iniciativa similar, en su caso planteada por Unidas Podemos.
En las filas del socio mayoritario se asume que esta cuestión es sensible para los partidos a su izquierda, y restan importancia a la aprobación de esta iniciativa. La división se esperaba, y lo cierto es que no enturbia el clima de optimismo que vuelve a vivir la coalición en lo que toca a los Presupuestos Generales del Estado para 2025. Pero el revolcón al PSOE es innegable.
Sumar advierte: “En políticas de vivienda vamos en sentido contrario”
En Sumar no disimulan su enfado con el PSOE por haber apostado por una iniciativa prácticamente idéntica a la que tuvieron que retirar el pasado año por no contar con los respaldos necesarios. “Son recetas contrarias a las que proponemos”. “En políticas de vivienda vamos en sentido contrario”, advirtieron.
También criticaron que sus socios de Gobierno hayan insistido en presentar esta norma, pese a que afirman haberles trasladado “por tierra mar y aire” que no iban a apoyarla.
Esto, en lo que toca a la vivienda. Porque, en lo que afecta a la medida que está acaparando todos los focos, la oferta de condonación de deuda a las comunidades autónomas por valor de más de 83.000 millones de euros, también hay recelos, dudas y advertencias del socio minoritario de la coalición al PSOE.
Durante la jornada, la división a cuenta de esta medida iba a más. Tanto Compromís como la Chunta Aragonesista, dos de los partidos integrados en el grupo parlamentario de Sumar, cuestionaron durante la mañana en sendas ruedas de prensa la oferta de condonación de deuda que el Gobierno trasladará a las comunidades autónomas este miércoles. Compromís la rechazó por insuficiente.
La portavoz del grupo, Verónica Martínez Barbero, siguió la estela marcada por Yolanda Díaz un día antes, y reclamó condicionar estas condonaciones a que las CCAA no rebajen impuestos a la riqueza.
En una comparecencia en el Congreso, Martínez Barbero consideró que la quita es “buena pero insuficiente”, y advirtió de que no la apoyarán si no tiene en cuenta la infrafinanciación de comunidades como la valenciana.
En la dirección de su grupo, fuera de Cámara, sí se mostraban convencidos de que podrían llegar a un acuerdo que salve la ley orgánica que vehiculará legalmente estas condonaciones.
Pero advertían de que “si no se les dan soluciones” a todas las comunidades autónomas, para poder rebajar aún más sus respectivas deudas, y así buscar financiación en los mercados, tendrán difícil dar su aval a esta iniciativa.