Belarra vuela los puentes con Sumar: 72 horas de escalada en la izquierda

Presenta estrategia política y ahonda en las diferencias con el partido de Yolanda Díaz. Sumar había anunciado una ronda de contactos horas antes

La eurodiputada Irene Montero, acompañada por Ione Belarra, a su llegada a la Taberna Garibaldi de Madrid.
EFE/ Mariscal

La izquierda alternativa ha pasado las últimas 72 horas intercambiando mensajes y golpes a un ritmo frenético. Con Movimiento Sumar replicando su petición a Podemos para que cese las hostilidades y acceda a explorar un acercamiento, y con los morados volando los puentes, sin ceñirse únicamente a lo discursivo.

Se repiten actores, pautas y frases textuales en la secuencia: la enésima oferta de Yolanda Díaz desde enero para “caminar juntos” fue recibida con indiferencia en el cuartel general de Podemos el domingo. El lunes, su líder histórico, Pablo Iglesias, afirmó que Sumar está “políticamente muerto”. El martes, fuentes de la dirección morada ratificaron la postura del exvicepresidente del Gobierno y apostaron por seguir su “camino propio”: “Sumar se ha quedado sin razón de ser”. “Lo que diga Sumar tiene poca relevancia política en este momento”.

Esa misma noche, la nueva coordinadora general de Movimiento Sumar, Lara Hernández, anunció que abriría una ronda de contactos exploratorios con los partidos de este espacio ideológico, también Podemos. Ni es  “el enemigo” ni es un “adversario”, afirmó en RNE. A la mañana siguiente, Iglesias volvió a la carga en TVE3: “Sumar, tanto como significante como partido, como conjunto de liderazgos de esta época, creo que eso no va a formar parte del futuro de la izquierda en el Estado español”.

En paralelo, Yolanda Díaz le reprochaba no saber separar lo personal de lo político, intentando salvar los muebles: “Cuando uno en política no sabe diferenciar lo personal de lo político, se equivoca”, replicó en Radio Nacional, insistiendo en que no hay “excusa” para no construir una candidatura unitaria en unas elecciones generales que aún están por venir. Sumar intenta estos días vender su acción desde el Ejecutivo, pero el nuevo pulso en la izquierda ha generado más “ruido” de lo previsto.

El siguiente golpe llegaría pocas horas después, en los documentos que Ione Belarra ha presentado a la V Asamblea Estatal de su partido, en la que aspira a revalidar la secretaría general (11 y 12 de abril).

Belarra, candidata única por la incapacidad de sus rivales para conseguir avales, ha apostado por ofrecer un rumbo político que ahonda en las diferencias con los de Díaz, que endurece aún más sus críticas al Ejecutivo de coalición, al que prometen oponerse en muy diversos frentes. Y que retrata, con diferentes palabras, que Sumar es un proyecto fallido.

Exprime la idea que han trasladado tanto Iglesias como fuentes de la actual dirección de Podemos: en 2023 Sumar contaba con “liderazgo” de Díaz, pero ahora se han constituido como partido al uso, “se les ha acabado el papel de paraguas” de la izquierda. La imagen de Díaz se ha visto resentida, gracias en parte a sus golpes. Creen que en Sumar no tienen nada con lo que tentarles para lograr la unidad, que les permitiría salvar la penalización de la ley electoral por concurrir separados.

El texto retrata a Sumar como una fuerza “intervenida por el PSOE”, y la presenta como una mera “operación” política para “sustituir” a los morados por una fuerza “manejable” que acepta “los límites” de los socialistas. Una “izquierda domesticada” que ha aceptado formar parte de un “Gobierno que no gobierna”, en el que sólo “mandan Sánchez y el PSOE”, y que ha renunciado a hacer política “transformadora”. “El trato implícito es ‘tú no intentes cambiar nada importante y yo no te voy a destruir civilmente'”, abunda.

En esa línea, el texto vende que Podemos ha logrado superar “una de las etapas más difíciles” de su historia, pese a verse sometido al asedio por sus rivales, y que se dispone a “fortalecer” su organización para mantener su rumbo. El CIS de marzo vaticina que Sumar lograría el doble de votantes que Podemos de celebrarse unas elecciones generales, pero los morados insisten en golpear ahora, porque entienden que la organización de Díaz está débil.

Iglesias y los morados también coinciden en trasladar que esperan que la decena de partidos que se integran en la alianza Sumar empiecen a bajarse del barco al calor de los sondeos, que no avalan una reedición del Ejecutivo de coalición. Esperan aguantar el pulso, hacer oídos sordos de las llamadas del socio minoritario del Gobierno y, cuando llegue el momento, sentarse a hablar con quienes no se hayan “integrado en el PSOE”. De hecho, el desgaste pasa también por vender que buena parte de los dirigentes de Sumar acabarán en las filas del partido socialista.

Su organización es más pequeña, pero está cohesionada, pesa menos. No requieren debatir el rumbo con otros, las decisiones las seguirán tomando la mayoría del actual núcleo dirigente, que hoy aspira a revalidar sus posiciones. Y, mientras se acercan los comicios, los morados hacen lo posible por movilizar a su electorado, por recuperar la presión en las calles con un discurso cada vez más duro con el Ejecutivo. “Cada militante de Podemos tiene que ser un activista social que contribuya al fortalecimiento de los movimientos  y organizaciones sociales y del sindicalismo combativo”, ahonda el documento.

Montero, 10 años en el cargo

El documento propone mantener la limitación de mandatos a ocho años “para todos los cargos públicos y cargos internos del partido, con posibilidad de prorrogarse excepcionalmente a doce años. Más allá de dicho plazo, la prórroga estará supeditada a consulta a las personas inscritas”, reza el texto. Si bien Belarra lleva cerca de cuatro años ejerciendo como secretaria general, la número dos del partido y eurodiputada, Irene Montero, ha sobrepasado los 10 años.

Montero ya entró en las listas al primer Consejo Ciudadano Estatal en la primera Asamblea Ciudadana, a finales de 2014, y en el Consejo de Coordinación en 2015. Lleva 11 años en el máximo órgano de dirección y 10 en la Ejecutiva, el órgano que toma el grueso de las decisiones. Si no consulta extender su mandato, tiene menos de dos años para postularse como relevo de Belarra, el destino que buena parte de los exdirigentes del partido le atribuyen.

La exministra de Igualdad, cuyo nombre aparece en el documento el doble de ocasiones que el de Belarra (12 frente a 5, las mismas citas que Iglesias), es considerada a la interna el mejor activo electoral del que disponen. Se da por hecho que Montero será la candidata de los morados cuando se convoquen elecciones, pese a que el partido intenta vender la imagen de una suerte de bicefalia entre la eurodiputada y Belarra. De momento, no tienen ningún interés en aferrarse al brazo de Díaz.