Opinión

Lo que nos ha cambiado el COVID

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Ahora hace justo cinco años, el mundo se enfrentó a un evento que cambiaría la historia: la llegada de la pandemia de COVID-19. En esos primeros meses de 2020, nadie imaginaba que la crisis sanitaria sería el catalizador de una serie de transformaciones a nivel global, cuyas repercusiones irían más allá de la salud pública. La lucha contra la COVID-19 no solo alteró la vida cotidiana, sino que también puso al descubierto las vulnerabilidades económicas, sociales y políticas de los países. Cinco años después, el panorama es todavía más complejo, marcado por desafíos y cambios históricos de gran calado.

Uno de los hechos más trascendentales fue, sin duda, el estallido de la guerra en Ucrania, justo cuando parecía que recobrábamos la normalidad después del COVID, hace 3 años. La invasión rusa, liderada por Vladimir Putin, transformó rápidamente el conflicto en una guerra de dimensiones globales, cuyas consecuencias aún resuenan en la economía mundial, especialmente en los precios de la energía y los alimentos. Esta guerra no solo ha exacerbado las tensiones geopolíticas, sino que también ha reforzado las divisiones ideológicas y políticas a nivel mundial. Países occidentales, encabezados por Estados Unidos y la Unión Europea, impusieron sanciones severas a Rusia, mientras que otras naciones, como China y ciertos países del sur global, adoptaron posturas más neutrales o pro-rusas. La guerra también ha alimentado el temor de una nueva carrera armamentista nuclear, con las potencias mundiales aumentando sus arsenales y buscando reafirmar sus posiciones en un escenario global cada vez más polarizado.

En paralelo, la crisis climática se ha intensificado. Los eventos meteorológicos extremos, como las olas de calor, los incendios forestales y las inundaciones, se han vuelto más frecuentes y devastadores. La pandemia de COVID-19 mostró la vulnerabilidad de los sistemas de salud ante crisis globales, pero la emergencia climática subraya la fragilidad de las estructuras, que no están preparadas para enfrentar fenómenos de tal magnitud. En España, la DANA reventó la vida de 200 familias en Valencia y Albacete, tan solo hace 3 meses. Los científicos alertan una vez más que la lucha contra el cambio climático debía ser una prioridad mundial, pero los avances son lentos, y buena parte de la población ve amenazado su modus vivendi, lo cual genera una mayor resistencia al cambio.

Simultáneamente, la inestabilidad política ha aumentado en este lustro. En Estados Unidos, la presidencia de Donald Trump anuncia un recorrido de polarización, que está marcando la vida política del planeta. Brasil, el Salvador, y en Europa, con Meloni en Italia, la Afd como segunda fuerza en Alemania, y los movimientos radicales ganando terreno en Francia, España…

Este ascenso de la ultraderecha ha sido uno de los cambios políticos más significativos de los últimos años, aprovechando el descontento social, la crisis económica y los miedos generados por la migración para ganar apoyo popular, sustentados en la gente más joven, buena parte de la cual aceptaría con indiferencia un estado autoritario. La ultraderecha, a través de discursos xenófobos, antiinmigración e identitarios, han logrado colocar sus agendas políticas en el centro del debate europeo y mundial.

A lo largo de estos cinco años, la COVID-19 también ha acelerado la digitalización en todos los ámbitos. El teletrabajo, la educación online y el comercio electrónico se han convertido en normalidades globales, modificando por completo la estructura laboral y social. Si bien esto permitió mantener las economías a flote durante la pandemia, también trajo consigo nuevas desigualdades digitales y una mayor dependencia de las grandes corporaciones tecnológicas, cuyas prácticas siguen siendo cuestionadas en términos de privacidad y poder económico.

Cinco años después de la pandemia, el mundo sigue luchando por encontrar el equilibrio entre la recuperación sanitaria, económica y política. El futuro sigue siendo incierto, y eso que la lección es clara: mediante la cooperación global podremos superar los retos que nos esperan.