Opinión

La hemeroteca prodigiosa

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Las nuevas tecnologías, las redes sociales y la hiperconectividad de la sociedad hacen cada día más complejo evitar que la hemeroteca te juegue una mala pasada.

Si hace unos años era sencillo recular con un “no lo recuerdo…” o el típico “yo no he dicho eso…”, ahora solo se necesitan unos pocos segundos para que cualquiera encuentre la contradicción y publique un vídeo refrescándote la memoria.

Todo esto no pasaría de ser anécdotas curiosas, si no se hablase de temas vitales para el devenir del país y de la salud democrática.

Nos trasladamos a 2018. Mariano Rajoy gobernaba en La Moncloa y el para entonces líder de la oposición, Pedro Sánchez, hacía unas declaraciones muy rotundas y cargadas de razones: “Si el presidente del Gobierno no puede aprobar su principal ley, tiene como obligación constitucional (…) someterse a una cuestión de confianza”. Sánchez se refería a los Presupuestos Generales del Estado: “Si no hay presupuestos, hay que anticipar las elecciones”.

Palabras certeras, que apelaban al sentido común. No es normal que un gobierno se mantenga en el poder si no es capaz de sacar adelante unos presupuestos, que le permitan ejercer de manera efectiva la gobernanza.

Los tiempos son muy distintos, y estamos en medio de una Legislatura en la que Pedro Sánchez no ha sido capaz de sacar unos presupuestos adelante. Se siguen prorrogando las cuentas heredadas del mandato anterior, lo cual supera y vulnera el mandato constitucional sobre una de las garantías básicas de gobernanza del país.

Es verdad que existen precedentes sobre prórrogas de los Presupuestos Generales durante un año; pero no hay registros, al menos en la historia de nuestra democracia reciente de un Gobierno que convirtiera ese recurso en una práctica sistemática, durante varios años consecutivos. Hasta ahora.

Por ahora, es el primer Gobierno democrático que no ha sido capaz de sacar adelante unos presupuestos en una legislatura.

Podemos estar de acuerdo en que tenemos un presidente habituado a cambiar de opinión, o al menos a ver de distinto tamaño la vara con la que mide las acciones del Gobierno, ahora que a él le toca ejercerlo.

Ya los Presupuestos Generales no son tan importantes. Que los valencianos sufran todavía las consecuencias de una DANA no es suficiente razón como para impulsar unas cuentas que liberen las inversiones necesarias para la reconstrucción, y ayudar a que puedan volver a la normalidad cuanto antes.

Tampoco parece relevante la decisión de Europa de aumentar el gasto en Defensa, o la necesidad de más recursos para gestionar la crisis provocada por la llegada masiva de inmigrantes a nuestras costas.

La hemeroteca se convierte en una herramienta prodigiosa para explicarse por qué un dirigente cambia de opinión de manera tan radical, respondiendo solo a su interés particular de conservar el poder. Lo llamamos así porque, como todos sabemos, Pedro Sánchez no miente; solo se adapta a las circunstancias.

España se encuentra en un momento delicado para gestionar los cambios que están ocurriendo en el mundo, de manera muy acelerada y a un mismo tiempo. Se necesita un Ejecutivo capaz de negociar unos Presupuestos Generales de consenso, que respondan a las circunstancias urgentes que enfrentamos. Unas cuentas que generen certidumbre y que quizás, solo quizás, permitan a nuestros dirigentes reflexionar sobre el imperativo de dialogar, y gobernar a favor del interés de todos los españoles.

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