Opinión

La cercanía de Trump con Rusia

Donald Trump y Vladimir Putin - Internacional
Actualizado: h
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Emmanuel Macron recibirá a Volodymyr Zelensky en el Elíseo esta noche para preparar la cumbre de mañana de los países de la coalición de voluntarios dispuestos a ofrecer a Ucrania garantías de seguridad, en el marco de un posible futuro acuerdo de paz con Rusia, que la delegación de Donald Trump ha tratado de conseguir en las conversaciones de lunes y martes en Riad.

Mientras se dirime el futuro de Ucrania, algo podemos tener claro: Donald Trump le debe mucho a Rusia y un acuerdo de paz en Ucrania que permitiese salir airoso a Putin tendría ventajas para el presidente norteamericano. “Putin pasó por muchas cosas conmigo”, declaró Trump justo después de su encontronazo con Zelensky en la Casa Blanca. ¿Cuáles fueron esas cosas? Les recomiendo que lean a Mar Padilla en la muy recomendable revista de información internacional 5W.

El inicio de la relación de Trump con Rusia se remonta a la década de los 80, cuando ya era un empresario destacado en Nueva York. En 1984, David Bogatin, un conocido miembro de la mafia rusa, compró varios apartamentos de lujo en la Torre Trump. Tan solo un par de años más tarde, el embajador soviético en Estados Unidos le propuso a Trump replicar su lujoso edificio en Moscú, un gesto que marcaría el inicio de una relación que se expandiría con el paso de los años. En 1987, Trump viajó a Moscú junto a su esposa Ivana, originaria de Checoslovaquia, donde conoció a los grandes magnates del país.

Sin embargo, fue en la década de los 90 cuando la relación de Trump con Rusia adquirió una nueva dimensión. En ese periodo, Trump se encontraba en medio de una quiebra empresarial debido al fracaso de sus casinos en Atlantic City. Con una deuda de 4.000 millones de dólares, su situación era desesperada. Fue entonces cuando un grupo de empresarios rusos, incluyendo a Felix Sater, un personaje vinculado a la mafia rusa, intervino para salvarlo, prestándole el dinero necesario para salir de la bancarrota. Esta operación dejó claro que las conexiones de Trump con Rusia no solo son de índole comercial, sino también una tabla de salvación para su futuro financiero.

A lo largo de los años, las conexiones de Trump con el mundo ruso se irían ampliando, y acorde a diferentes informes, habría ejecutado la venta de propiedades de lujo como una vía abierta al blanqueo de dinero ruso.

A medida que Trump avanzó en su carrera política, sus vínculos con Rusia se convertirían en un tema central. Durante la campaña presidencial de 2016, surgió el escándalo del Russiagate, en el que se denunciaba que Rusia había interferido en las elecciones a favor de Trump. El escándalo escaló cuando se descubrió que varios miembros de la campaña de Trump mantenían contactos con funcionarios rusos, lo que levantó sospechas de una posible colusión. Aunque la investigación no concluyó que Trump hubiera conspirado directamente con Rusia, las conexiones empresariales y políticas con el país continuaron siendo un tema de debate durante su presidencia. En este segundo mandato de Trump, sus simpatías por Rusia son manifiestas.

Trump necesita a Rusia más que Rusia a Trump. Las recientes declaraciones del jefe de la diplomacia rusa, Sergei Lavrov, exigiendo que Estados Unidos dé órdenes claras a Zelensky para llegar a un acuerdo sobre la navegación comercial en el Mar Negro y que se levanten las restricciones al comercio ruso, refleja no solo los intereses económicos de Rusia, sino también su influencia sobre las negociaciones y acuerdos que afectan directamente a la región.

Si Trump lograra un acuerdo que favoreciera a Rusia, podría abrir la puerta a nuevos acuerdos comerciales con Rusia que beneficiarían sus empresas. Pero además, un acuerdo de paz también podría beneficiar a Trump en términos de su imagen política y su futuro en la arena internacional y presentar su figura como la de un líder capaz de resolver uno de los conflictos más complejos de la era moderna. Esto podría aumentar su popularidad y además, generar un mayor apoyo entre sectores conservadores y de negocios que ven con buen ojos la cercanía con Rusia.