Guerra comercial

¿Sacará la UE el “bazuca comercial” contra los aranceles de Trump?

El Instrumento Anti-Coerción (IAC), que Bruselas jamás ha puesto en marcha, podría golpear a las empresas tecnológicas estadounidenses en lugar de a sus productos, para así intentar sentar a Trump a negociar

Donald Trump vs Úrsula Von der Leyen - Internacional
Donald Trump ha desatado una guerra comercial con sus socios europeos
Kilo y Cuarto

La Unión Europea quiere negociar con Estados Unidos, así lo ha reconocido la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. “Quiero ser clara: recurrir a los aranceles como primera y última herramienta no lo arreglará. Por eso, desde el principio, siempre hemos estado dispuestos a negociar con EE UU para eliminar cualquier barrera al comercio transatlántico”, reconoció la política germana. Sin embargo, Von der Leyen sabe que con el presidente Donald Trump el lenguaje que hay que usar es otro. Durante su “Día de la Liberación”, acusó a la UE de ser “estafadora” y hasta la tachó de patética. Es más, el magnate republicano suele decir que la UE se creó para “joder” a Estados Unidos.

Así, Washington ya no es el mayor y “más antiguo aliado” de la Unión, si no un país que ha lanzado una guerra comercial de consecuencias inimaginables. Trump además ha impuesto un arancel del 20% a los productos europeos. La medida supone una escalada significativa en la disputa comercial transatlántica.

Donald Trump - Internacional
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firma la orden ejecutiva en la que impone aranceles universales
EFE

El Instrumento Anti-Coerción

“La UE está preparando nuevas contramedidas” para proteger sus intereses tras el anuncio de Trump del gravamen del 20%, indicó la presidenta de la Comisión desde Samarcanda (Uzbekistán). “Ya estamos ultimando un primer paquete de contramedidas en respuesta a los aranceles sobre el acero“, declaró Von der Leyen. “Y ahora nos estamos preparando para otras contramedidas, para proteger nuestros intereses y nuestras empresas si fracasan las negociaciones. También vigilaremos de cerca los efectos indirectos que puedan tener estos aranceles, porque no podemos absorber el exceso de capacidad mundial ni aceptaremos el dumping en nuestro mercado”.

Sobre la mesa, y en defensa de la UE, está el Instrumento Anti-Coerción (IAC), un mecanismo de respuesta que Bruselas jamás ha puesto en marcha. Este instrumento se ideó en plena guerra comercial con China y entró en vigor en diciembre de 2023, pero nunca se ha activado. En los pasillos de la Comisión, a esta herramienta se la conoce como el “bazuca comercial”, y aunque son varias las capitales europeas reticentes a utilizarlo, otro países quieren sacar músculo. “Europa tiene el mayor mercado único del mundo –450 millones de consumidores-, que es nuestro puerto seguro en tiempos tumultuosos”, recordó Von der Leyen.

Von der Leyen
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, posa junto a un grupo de turistas en Samarkanda, Uzbekistán
Efe

El ‘bazuca’ como elemento disuasorio

De ahí que el uso del IAC, diseñado para proteger a la UE de la coerción económica de terceros países, tenga sus defensores. Su objetivo principal es la disuasión, pero también proporciona un marco para medidas de represalia en caso necesario. Sería la primera vez que se usaría el IAC contra Estados Unidos (y contra cualquier país del mundo).

Fabrizio Pagani, socio de Vitale y antiguo alto cargo económico italiano, abogó por utilizar la IAC como elemento disuasorio: “Personalmente, creo que el gran bazuca debe utilizarse ante todo como elemento disuasorio… Así que póngalo sobre la mesa y negociemos”, explicó a “The New York Times”.

Contramedidas selectivas

El Instrumento Anti-Coerción permite a la UE identificar formalmente la coerción económica y responder a ella, idealmente mediante el diálogo, pero también con contramedidas selectivas. También proporciona un mecanismo para solicitar reparaciones por los daños causados por dicha coacción. El instrumento refuerza la coordinación internacional a la hora de abordar la coerción económica al integrarse en los marcos internacionales existentes.

Von der Leyen
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen planta un roble en Samarkanda, Uzbekistán
Efe

La definición de “coerción económica” para la Comisión Europea es amplia y abarca situaciones en las que un tercer país presiona a la UE o a un Estado miembro para que tome decisiones políticas específicas a través de medidas comerciales o de inversión. Esta determinación se hace caso por caso.

La respuesta final de la UE a los aranceles

Este martes, el portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill, confirmó que el IAC se está estudiando mientras Bruselas prepara su respuesta final. Los asesores sugieren que el importante superávit comercial de la UE en bienes, compensado por un déficit de 110.000 millones de euros en servicios con EE UU, podría ser un punto de apoyo en cualquier negociación. Pero también hay voces que urgen a golpear a los servicios digitales estadounidenses a través del “bazuca comercial”. Castigar a empresas tecnológicas como Amazon, Meta, Apple o Google a través de impuestos  digitales en lugar de gravar los productos y las exportaciones estadounidenses.

Y es que el IAC permite imponer restricciones a la importación y exportación de bienes y servicios, pero también a los derechos de propiedad intelectual y a la inversión extranjera directa. Además, el IAC posibilita la imposición de diversas restricciones al acceso al mercado de la UE. Un último recurso en caso de que Trump no quiera negociar con la UE o precisamente para sentarle a negociar.

De momento, la UE se da de margen hasta el 12 de abril, cuando anunciará la lista completa de medidas. El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, anunció en sus redes sociales que prevé mantener este viernes el primer contacto con sus homólogos estadounidenses.