Entrevista / Magalli Meda

Magalli Meda: “Somos rehenes del régimen frente a los países que hacen vida en Venezuela”

La directora de campaña de María Corina Machado, con nacionalidad española, ha cumplido un año bajo el asedio del régimen. "La embajada de España debería estar abocada a resolver este problema", lamenta la opositora a Artículo14

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La opositora venezolana Magalli Meda durante su entrevista con Artículo14 KiloyCuarto

Un año. Magalli Meda y otros cuatro colaboradores de María Corina Machado han cumplido ya su primer aniversario asediados en la Embajada de Argentina en Caracas. Las autoridades chavistas les niegan el salvoconducto y se recrean al controlar sus vidas, sus horas de electricidad, de internet y hasta sus duchas. “Todo está bloqueado, nada entra ni sale sin pasar por las manos del régimen”, reconoce Meda a Artículo14 a través de la pantalla de Zoom.

A Meda lo que más le duele en el fondo de su desesperante situación es que no funcionen los convenios internacionales ni los derechos diplomáticos. La comunidad internacional con presencia en Venezuela no está tomando cartas en el asunto a pesar del flagrante atropello. También España. La activista tiene nacionalidad española, por lo que no entiende por qué la embajada de España en Caracas no trabaja en resolver ya este problema. “Hasta la fecha, no lo hemos visto”, lamenta.

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Magalli Meda, asilada en la residencia del embajador de Argentina, saluda a los medios de comunicación en agosto

Compara al régimen con un cáncer y a la líder de la oposición, María Corina Machado, con una doctora con una terapia novedosa, una líder que desde el 22 de octubre, Venezuela eligió para sanar al país. A pesar de la infinidad de obstáculos, “su campaña logró un resultado electoral irrefutable, demostrado con el sistema del régimen mismo, que no pudo manipular los datos”. Aunque la situación sigue compleja, esta estrategia ha demostrado ser efectiva, “con muchas pérdidas pero con avances significativos”. Los venezolanos que participaron activamente son para ella héroes que desafiaron al régimen. “El proceso de sanación continúa”, augura.

Meda: “Hemos perdido hasta nuestra protección diplomática”

A punto de pasar su segundo cumpleaños en la Embajada Argentina, Meda insiste a lo largo de la entrevista en que su caso va más allá y tiene consecuencias graves para todos los ciudadanos del mundo. “No se trata de ser amigos o enemigos del régimen, sino de defender el Estado de Derecho y las normas internacionales”. Y es que lo han perdido todo: “Acceso a agua, luz, comida, y lo más grave, nuestra protección diplomática”.

-Este 20 de marzo se ha cumplido un año desde que entraron en la Embajada de Argentina para pedir asilo. ¿Qué es lo peor de todo este encierro? ¿De vivir asediados?

-Es una pregunta difícil. Lo peor son muchas cosas. Primero es la sensación de la preocupación familiar, la angustia, esa parte a uno como lo ahoga, porque lo que menos uno quiere es obviamente perjudicar a la familia y sacarla de su vida. Esto no es ni siquiera un asilo, estamos en una situación de rehenes. Cada cosa que sucede es una situación de absoluto estrés para nosotros aquí adentro, para nuestras familias, para los equipos, para todos, porque es verdaderamente la transgresión de la ley, de las normas, de los acuerdos internacionales… Es muy difícil darse cuenta de que no hay herramientas, valientes y fuertes que protejan de situaciones como ésta, dentro del marco de la Constitución y el derecho internacional. Esa es la parte que más duele. ¿Cómo es posible que se vulneren de tal manera el derecho internacional en territorio extranjero, cuando tú eres parte de los convenios internacionales y todavía sigue aquí, el cuerpo diplomático, como tratando de hacer vida como si aquí hubiese Estado de derecho? Eso para mí es quizás lo más doloroso.

-¿Por qué no pueden obtener el salvoconducto de Brasil o de un país de la Unión Europea para salir de Venezuela como refugiada política? ¿Qué lo impide?

-Esa misma pregunta me hago yo. Hace 109 días se llevaron los fusibles del servicio eléctrico, y tres semanas atrás la planta que usábamos para conservar alimentos dejó de funcionar. Después de más de 100 días con una planta pequeña, sin mantenimiento ni servicio técnico, la situación se ha vuelto insostenible. Todo está bloqueado, nada entra ni sale sin pasar por las manos del régimen. Las ayudas se gestionan cuando ellos lo deciden, y muchas veces las retienen, las destruyen o las devuelven. En este contexto, me pregunto cómo se invierte tanto esfuerzo en soluciones parciales, como traer una nueva planta, cuando el problema real sigue sin resolverse. Esto tiene un alto costo no solo para el régimen, sino también diplomáticamente. Aquí soy muy firme. Lo que estamos viviendo es un claro ejemplo de cómo se están violando convenios internacionales y derechos diplomáticos. Un secuestrado por el régimen está en unas mazmorras, en unas cárceles terribles, responsabilidad del Estado. Pero esto es responsabilidad de convenios diplomáticos y eso está siendo violado. ¿Por qué no han dado los salvoconductos? Porque somos rehenes del régimen, y eso está ocurriendo en la cara, frontalmente, delante de todos los países que hacen vida en Venezuela.

La activista Magalli Meda atiende a Artículo14 desde la embajada de Argentina en Caracas

-¿La comunidad internacional está mirando hacia otro lado?

-No sé si miran hacia otro lado, pero claramente no toman acciones concretas y contundentes. No se trata de ser amigos o enemigos del régimen, sino de defender el Estado de Derecho y las normas internacionales. Países como Suiza, Inglaterra, Francia, Italia, Colombia o Brasil, que tienen presencia diplomática en Venezuela, deben reconocer que esto es un problema que les afecta directamente. Lo que sucedió con la detención de un empleado de aquí, que sigue secuestrado, demuestra que los diplomáticos en Venezuela están en riesgo. Ignorar esta situación es un fallo grave en la diplomacia y en la protección de los derechos humanos. La opción no puede ser hacer silencio. Porque entonces, ¿de qué sirve la comunidad internacional? ¿De qué sirve la diplomacia? ¿De qué sirven las relaciones y los acuerdos que se han aprobado? Ese es el gran dilema.

-Y es que su situación sienta precedente. ¿Cómo ve usted la vulnerabilidad de los ciudadanos en cualquier país si la comunidad internacional no actúa en su caso?

-Esto es clave. Si el asilo en una embajada latinoamericana ha muerto, ¿qué garantías tienen los ciudadanos de recibir protección en el futuro? La ley debe aplicarse siempre, no solo cuando conviene. La ley es la ley.

-¿Si se enferman ustedes, pueden recibir atención médica?

-Voy a celebrar mi segundo cumpleaños, el 28 de marzo, aquí, encerrada. No hemos tenido acceso a atención médica ni a ningún miembro del cuerpo diplomático que verifique nuestra situación. La última vez, cuando Humberto (Villalobos) sufrió una caída grave, se abrió la pierna. Tomó mucho tiempo hasta que unos hombres encapuchados entraron con un médico. La herida estaba muy fea, le dio veintipico puntos. Omar (González) también se desvaneció. Yo, debido a la oscuridad, rodé por esas escaleras. También Fernando (Martínez Mottola) tuvo un accidente en la cabeza y tocó curarlo aquí. (Logró salir a finales del año pasado pero murió hace tres semanas por un derrame cerebral). La situación aquí es desoladora. Hemos perdido todo: acceso a agua, luz, comida, y lo más grave, nuestra protección diplomática. No podemos ser “asilados”, sin empleados, cuerpo diplomático, sin garantía de absolutamente nada. Aunque estamos dentro de una embajada, nuestras condiciones son peores que las de una cárcel. Una cárcel muy mala y sin los derechos mínimos.

Venezuela

Claudia Macero, Pedro Uchurrurtu y Magalli Meda, asilados en la residencia del embajador de Argentina, este verano

-¿Cómo ha afrontado este triste aniversario, con también, el 28, su segundo cumpleaños a la vuelta de la esquina? Me imagino que habrá cambiado mucho física y emocionalmente. ¿Qué le dicen sus seres queridos? ¿Necesita algún tipo de terapia? No me puedo imaginar lo que es un encierro así.

-Nosotros estamos en un proceso de reinvención diaria. Encontramos consuelo en la naturaleza (le cambia la cara al enumerar la fauna que observa) que rodea la casa, que está ubicada en una colina, lo que nos permite convivir con un mundo verde y ecológico. La vista es lo único no nos han quitado. Sin embargo, todo lo demás nos ha sido arrebatado. Nos han quitado todo el agua, electricidad y hasta la comida enviada por nuestra familia. Nos sentimos completamente desprotegidos.

-Para tratarles así de mal y tenerles asediados, ¿por qué no les dejan marcharse?

-Bueno, esa es la gran pregunta.

-Porque para este maltrato…

-Esa es la gran pregunta. Nos tienen como rehenes. No entendemos qué buscan obtener con esto, pero es evidente que quieren usar a la gente secuestrada como un medio para mantenerse en el poder. Esto va más allá de la política; es una cuestión de supervivencia para quienes estamos aquí. Las elecciones sucedieron. Y se las robaron. Punto. El problema político se resolvió. Ahora hay un problema distinto, que es que la gente que se robó la elección está pegada y, a las malas, quiere permanecer en el poder llevándose una cantidad de gente presa, secuestrada, para usarlas como rehenes.

-Hablando de liderazgos y de elecciones, como la mano derecha de María Corina Machado, ¿cómo sigue ayudando a la lucha por la democracia desde su situación tan precaria?

-Creo que con mucha responsabilidad, porque lo único que nosotros estamos haciendo desde hace muchos años es defender la verdad. Mi caso es muy particular porque yo no estoy buscando una aspiración política. Yo simplemente soy una ciudadana que cree en la libertad, cree en la democracia, cree en los valores, cree además en heredarle a las nuevas generaciones, mis hijos y los hijos de este país, un país con Estado de Derecho. De eso uno no se puede desprender. Esto es un tema de vida. Uno no se puede apagar el botón, dejar de ver lo que estás viendo, dejar de luchar por lo que representa la reunificación de un país. Este es un país quebrado, fracturado. Eso es lo que yo hago todo el día, tratar de buscar mecanismos y vías para conseguir soluciones para esto. Todo el mundo sabe la verdad. Hay un sistema que está diseñado por ellos durante muchos años para fortalecer ese mecanismo de control y de permanencia en el poder para siempre. Esta elección es la última elección posible: o logramos un acuerdo para la entrega del poder, una vía de transición, para restablecer el orden, y que la vida política, incluso de los que son partidarios de ese partido, continúen haciendo vida política, o se acabó el juego, porque esto es una vía de fuerza, esto es una vía de control absolutamente total, social, económico… O lo haces así o te lo quito. O haces esto o vas preso. Y eso inclusive impacta sobre la diplomacia que está en Venezuela. Hay más de 66 extranjeros presos.

-Hay españoles.

-Hay españoles. Hace falta mucho más firmeza. Nosotros ya no deberíamos estar aquí desde hace mucho tiempo. Esto tiene un costo muy importante emocional. Aquí está Omar González, que tiene 75 años, que fue arrancado de su familia y de su vida. Aquí hay un joven como Pedro Urruchurtu, que tiene una vida por delante, que no ha hecho nada. Está Claudia Macero. Aquí todo el mundo es inocente. Y no te digo, por supuesto, de todos los mil y pico de presos que tenemos alrededor del país. Esa es la razón por la cual yo no puedo parar. Al final, es un tema simplemente de forma de vida. Para mí, el objetivo de vida no es el régimen. Es la libertad, es el Estado de Derecho. Es que a mis hijos no los pare un funcionario en la calle y le diga, o me das 3.000 dólares o vas preso. Eso no puede ser.

-Su destino está ligado al destino de Venezuela…

-En este caso particular es distinto. Es responsabilidad absoluta de los convenios internacionales por los cuales cada uno de los países que hace vida dentro de Venezuela tiene responsabilidad sobre esto. Soy muy firme sobre eso. No puedes seguir manejando acuerdos con el régimen y hacer la vista gorda como si esto no estuviese pasando.

-¿Y España?

-Yo soy española, soy venezolana y española. Me afecta directamente. Y como ciudadana española, la embajada de España debería estar abocada, haciendo diplomacia en este país, a resolver este problema inmediatamente. Hasta la fecha, no lo hemos visto. Esto es un caso muy particular. El régimen es el régimen, es un represor, se lleva a la gente, pero nosotros estamos dentro de una protección en territorio extranjero dentro de Venezuela. Entonces, sí es responsabilidad del cuerpo diplomático en pleno.