La saga de Lucy Letby, la enfermera neonatal británica condenada por la muerte o intento de asesinato de 14 bebés, ha registrado una nueva vuelta de tuerca que evidencia, una vez más, los delicados lindes de la justicia y la difusa línea que separa hechos e indicios. Un panel de 14 expertos independientes, referencias mundiales en el campo de la neonatología, han proclamado esta semana que, a la vista de las “evidencias médicas”, quien está considerada la peor asesina infantil de Reino Unido sería, en realidad, víctima de uno de los errores judiciales más nefastos de la historia británica.
Tras uno de los juicios por asesinato más prolongados al norte del Canal de la Noche, el veredicto de culpabilidad de agosto de 2023, lejos de cerrar el caso, lo ha convertido en una incesante fuente de especulaciones, debates y teorías conspiratorias. Las hipótesis se deben a que las 15 sentencias de por vida se basaron en evidencias circunstanciales, probabilidades estadísticas y sórdidos detalles de la vida personal de Letby, en lugar de pruebas materiales.
¿Reapertura del caso?
El dictamen judicial se sostuvo en una combinación de hechos interrelacionados, pero, ahora, estos han sido refutados por un grupo de profesionales que preparan un informe con el que pretenden reabrir el caso. Letby ha agotado ya todas las vías de apelación que tenía disponibles, tras dos procesos que ratificaron la condena inicial, por lo que el objetivo es convencer al organismo responsable de supervisar potenciales errores judiciales en el Reino Unido, la llamada Comisión de Revisión de Casos Criminales (CCRC, en sus siglas en inglés), de que hay argumentos de peso para que un juez cambie de parecer.
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Un informe de pruebas del caso Lucy Letby se presenta en una conferencia de prensa en Londres, Gran Bretaña, el 4 de febrero de 2025.
La CCRC recibió el pasado martes formalmente la solicitud del equipo legal de Letby, pero dado el alcance del debate y el interés mediático, había constituido ya hace semanas un equipo para comenzar lecturas preliminares y familiarizarse con el caso. La comisión no tiene el poder de revertir la sentencia, ni refutar la culpabilidad, pero de amparar la reapertura del proceso mandaría un robusto mensaje sobre los argumentos del panel de expertos encabezados por Shoo Lee, el científico canadiense cuya investigación había sido empleada por parte de la acusación, para respaldar los indicios que apuntarían a la letal intervención de Letby.
No hubo asesinatos
Su implicación, a fuerza de insistencia del equipo legal de la antigua enfermera neonatal, de 35 años en la actualidad, es reciente, y tuvo lugar, precisamente, por la inquietud que le generó el uso de sus conclusiones durante el juicio, una alarma suficiente como para que esta semana recorriese los más de 5.700 kilómetros que separan Toronto, en cuya universidad ejerce como profesor emérito, y Londres, para participar en una multitudinaria rueda de prensa en la que declaró que en el Hospital Condesa de Chester, al noroeste de Inglaterra, no hubo ningún asesinato, sino causas naturales y una pésima atención médica.
La metodología de trabajo fue muy específica: cada caso, tanto los siete fallecimientos como los siete intentos de asesinato, fueron revisados de manera independiente por dos expertos, que entregaban sus informes a Lee. Si sus opiniones eran diferentes, un tercer miembro del panel entraba en juego, y se alcanzaba un consenso. Todos estuvieron de acuerdo en que publicarían sus conclusiones independientemente de qué resultado depararía a Letby, pero Lee ha sido concluyente: “En nuestra opinión, la evidencia médica no respalda la teoría del asesinato de ninguno de los bebés”.
Las causas de las muertes
Con una contrastada reputación en la materia y considerados eminencias en su campo, a final de mes entregarán a los abogados de Letby el informe completo, pero, como anticipo, han explicado ya, caso por caso, qué creen que causó la muerte, o las complicaciones, en los bebés relacionados con Letby: complicaciones naturales o una mala calidad asistencial, con profesionales que, en algunos casos, no sabían lo que hacía y unas instalaciones en condiciones denunciables.
Las contradicciones del caso Letby
Su visión importa, porque la acusación había basado sus argumentos en evidencias médicas que Lee y su equipo no solo contradicen, sino que añaden otras dudas, como la fiabilidad del experto de referencia que había testificado en el juicio, Dewi Evans; la calidad de la investigación policial, que consultó a Evans; o la gestión de una planta de maternidad sobrepasada.
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La presidenta de la investigación Lady Justice Thirlwall en el Ayuntamiento de Liverpool
En su contra tienen el pormenorizado escrutinio del caso, uno de los litigios por asesinato más prolongados jamás asumidos por un tribunal inglés, precedido por una investigación policial que revisó más de medio millón de documentos médicos y superó las 2.000 personas entrevistadas. Tal grado de atención al detalle podría llevar a concluir que los argumentos del panel habían sido ya considerados y, en última instancia, rechazados.
25 muertes sospechosas
No en vano, durante el proceso, testigos habían hablado de la conducta dudosa de Letby en los doce meses transcurridos hasta junio de 2016, en los que se produjeron 25 muertes sospechosas. La enfermera fue trasladada de la unidad neonatal, donde tenía contacto directo con los bebés, a un puesto más administrativo, precisamente por la preocupación generada por su supuesta relación con las muertes. Ya en los meses anteriores, Letby había sido cambiada del turno noche, cuando inicialmente se habían registrado más muertes, al de día, si bien el patrón de aumento de óbitos la siguió.
Y es que si hubo una constante que hizo saltar todas las alertas fue que, en un contexto de incremento extraordinario de fallecimientos, el factor común era que Letby siempre estaba de guardia, si bien más que pruebas irrebatibles, la hipótesis se apoyaba en conclusiones de expertos médicos, que basaron su diagnóstico en registros clínicos, testimonios y resultados de test, muchos relevantes, pero no necesariamente concluyentes. Según trascendió durante el juicio, los métodos empleados habrían sido inyecciones de aire, envenenamiento con insulina o sobrealimentación, teorías desbaratadas por el panel de expertos encabezado por Lee.