Myanmar

“Este terremoto es una tragedia dentro de otra”

Búsqueda desesperada para hallar con vida a los últimos supervivientes bajo los escombros. Federica Franco, coordinadora general de MSF en Myanmar, describe con crudeza la realidad sobre el terreno

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Víctimas del terremoto en un refugio temporal en Mandalay, Myanmar Efe

La devastación en Myanmar tras el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió la zona central del país el pasado viernes se agrava con cada hora que pasa. En medio del caos, los equipos de rescate trabajan sin descanso, removiendo escombros en busca de supervivientes, mientras la desesperación se apodera de los familiares que esperan noticias de sus seres queridos. Son la últimas horas clave para rescatar a personas con vida bajo los escombros.

La cifra provisional de víctimas asciende ya a más de más de 1.700 muertos, alrededor de 3.400 heridos y más de 300 desaparecidos, pero los pronósticos auguran un número aún mayor conforme avanzan las tareas de rescate.

La verdadera magnitud de la tragedia

Federica Franco, coordinadora general de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Myanmar, ha descrito con crudeza la realidad sobre el terreno: “La comunicación en estos momentos es muy difícil debido a los apagones que ya eran frecuentes por el conflicto en curso y que ahora se ven agravados por la interrupción de las líneas causada por el seísmo. El acceso a la ayuda es muy complicado porque muchas carreteras y puentes están dañados o cerrados y los daños exactos aún no están claros”.

Las zonas más afectadas parecen concentrarse en las ciudades de Mandalay y en la capital, Naipyidó, aunque los informes que llegan de otras regiones como Sagaing y Shan son igualmente alarmantes. “Hemos recibido fotos y testimonios de escuelas, monasterios, hogares, así como hospitales y edificios gubernamentales completamente destruidos y cientos de personas desplazadas”, relata Franco, que confiesa que le “ha impresionado la magnitud de esta tragedia y el hecho de que aún se desconozca el verdadero alcance de los daños”. La catástrofe no solo ha arrasado infraestructuras críticas, sino que ha dejado a miles de personas sin hogar, forzándolas a buscar refugio en las calles y en espacios improvisados.

El terremoto ha dejado a miles de personas sin hogar en Myanmar

El terremoto ha golpeado a un país que ya atravesaba una crisis humanitaria sin precedentes. “Myanmar lleva años atravesando una guerra brutal que no ha cesado ni siquiera en las horas posteriores a la catástrofe, por lo que este terremoto puede considerarse en todos los sentidos como una tragedia dentro de otra tragedia”, lamenta Franco. A pesar del desastre natural, el Ejército ha continuado con ataques en áreas controladas por la oposición, dificultando las labores de rescate. En respuesta, el Gobierno de Unidad Nacional (NUG) ha declarado un alto el fuego unilateral de dos semanas, aunque la junta militar aún no se ha pronunciado al respecto.

Intervenir las primeras 72 horas

Desde el 1 de febrero de 2021, cuando los diputados electos se preparaban para inaugurar la nueva sesión del Parlamento nacional y elegir a los miembros del Ejecutivo, el Ejército de Myanmar, encabezado por su Comandante en Jefe, general Min Aung Hlaing, perpetró un golpe de Estado, encarcelando a los líderes políticos y declarando el estado de excepción. Desde entonces, la Junta militar ha gobernado con puño de hierro y ha extendido el estado de emergencia.

Uno de los principales desafíos en estas primeras 72 horas es la atención a los heridos, muchos de ellos con fracturas y lesiones por aplastamiento. “La emergencia inmediata es sin duda la necesidad urgente de asistir a las personas con lesiones traumáticas, con fracturas y heridas por aplastamiento causadas por el derrumbe de los edificios. Es esencial intervenir en las primeras 72 horas con atención quirúrgica y traumatológica para poder salvar vidas y también limitar el riesgo de complicaciones posteriores“, explica la coordinadora de MSF.

“Tememos que la situación empeore aún más en los próximos días”

La comunidad internacional ha comenzado a enviar ayuda humanitaria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha enviado casi tres toneladas de suministros médicos, y la Unión Europea así como países como China o India han proporcionado asistencia adicional. Sin embargo, las condiciones son extremadamente adversas. La destrucción de hospitales y la falta de suministros médicos dificultan la respuesta sanitaria, y la escasez de agua potable amenaza con desencadenar nuevas crisis. “En los próximos días, tememos que la situación sanitaria empeore aún más debido a la destrucción de instalaciones médicas, la escasez de agua potable y también las precarias condiciones higiénicas en muchas ciudades. Esto podría provocar epidemias de enfermedades transmitidas por el agua, como diarrea o cólera, pero también malaria y dengue”, advierte Franco.

Los equipos de rescates continúan trabajando de sol a sol en el país

Además de las víctimas del terremoto, hay miles de personas con enfermedades crónicas que necesitan atención médica urgente. “Muchos pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión necesitarán urgentemente medicación y atención periódica, que por el momento no está claro si se les puede proporcionar ni quién puede hacerlo”, señala la coordinadora de MSF. Sin los tratamientos adecuados, estas personas podrían ver agravadas sus condiciones, sumándose a la crisis sanitaria que ya se perfila en el horizonte.