En la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, Estados Unidos se opuso a una resolución impulsada por Europa que condenaba las acciones de Rusia y apoyaba la integridad territorial de Ucrania, votando de la misma manera que los rusos y países como Corea del Norte y Bielorrusia.
Este lunes, en una fecha que conmemoraba el tercer aniversario de la invasión rusa de Ucrania, Estados Unidos se puso dos veces del lado de los agresores que lanzaron esta guerra a gran escala.
Después, en el Consejo de Seguridad Estados Unidos presentó una resolución sobre Ucrania que por primera vez era muy descafeinada sobre la responsabilidad de Rusia.
🔴 URGENTE. El Consejo de Seguridad adopta la resolución sobre #Ucrania presentada por #EstadosUnidos con el voto a favor de #Rusia
A favor: 10
En contra : 0
Abstenciones: 5 pic.twitter.com/cBdOVwlRbW— Noticias ONU (@NoticiasONU) February 24, 2025
El Consejo de Seguridad aprobó la resolución, pero dos de los aliados principales de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, se abstuvieron después de que sus intentos de modificar el escrito de la resolución fueran vetados. Las resoluciones fueron presentadas mientras el presidente francés, Emmanuel Macron, visitaba al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el objetivo de abordar sus diferencias sobre la guerra.
Cambio de postura de la Administración Trump
El cambio de postura de Trump en relación a la guerra en Ucrania ha generado incertidumbre en la comunidad internacional. En un intento de los países europeos de reforzar su compromiso con Ucrania, la Administración estadounidense parece optar por una estrategia que favorece los intereses de Moscú.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el presidente de Rusia, Vladimir Putin se reunirán en Riad
En el Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos redactó y votó una resolución que pedía el fin del conflicto pero no contenía ninguna crítica a Rusia. Estados Unidos se opuso a incluir referencias a garantías de seguridad más fuertes para Ucrania y a nuevas sanciones energéticas contra Rusia, lo que hace aumentar la creciente tensión de los miembros del G-7.
Esta postura que tiene ahora EEUU contrasta con la postura que había anteriormente con la Administración Biden, que velaba por los intereses de Ucrania en el conflicto y estaba del lado de Europa, cosa que la Administración Trump no contempla hacer.
Jaque a la alianza transatlántica
La llegada de Trump a la Casa Blanca ha trastocado la alianza transatlántica buscando estrechar lazos con Moscú y generando dudas sobre el compromiso de largo plazo de Estados Unidos con la seguridad del continente europeo. Esta distorsión en las relaciones quedó claramente evidenciada en la Asamblea General de las Naciones Unidas, compuesta por 193 naciones, cuando, este lunes, los diplomáticos estadounidenses promovieron una resolución limitada que expresaba su pesar por la pérdida de vidas en el marco del conflicto entre Rusia y Ucrania, al mismo tiempo que instaban a una pronta resolución del enfrentamiento. La enviada interina de Estados Unidos ante la ONU, Dorothy Camille Shea, describió la resolución estadounidense como una “declaración histórica sencilla… que mira hacia adelante, no hacia atrás. Una resolución centrada en una idea sencilla: poner fin a la guerra”.
Este acto refleja una postura que contrasta con las políticas tradicionales de la OTAN, donde las naciones europeas han mantenido un enfoque firme en la condena a la agresión rusa y el apoyo a Ucrania. Sin embargo, la intervención de Estados Unidos en la ONU subraya una aproximación más cautelosa y pragmática, que pone en entredicho las expectativas europeas sobre la solidaridad estadounidense en la región.
Pocas veces Estados Unidos ha estado tan en desacuerdo con sus supuestos aliados europeos. Las tensiones sobre cómo abordar los conflictos internacionales y las implicaciones que tienen para la seguridad global hacen que el orden mundial esté cada vez más en entredicho. A medida que el clima geopolítico sigue cambiando, las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados europeos podrían entrar en una fase de redefinición, donde las viejas certezas ya no resulten tan evidentes.