Violencia de género

El expresidente argentino Alberto Fernández declara ante el juez: “Jamás ejercí violencia física sobre Fabiola Yáñez”

El ex mandatario de Argentina declara ante la Justicia por violencia machista contra su ex mujer Fabiola Yáñez

Fabiola Yáñez
El expresidente argentino Alberto Fernández, denunciado por violencia de género Efe

El expresidente de Argentina, Alberto Fernández, ha acudido este martes a los tribunales federales de Comodoro Py, en Buenos Aires, para ser interrogado por la Justicia. Fernández ha intentado evitar esta cita en los tribunales hasta el último momento. El antecesor de Javier Milei debe responder por las acusaciones de violencia machista en su contra y logró postergar su declaración hasta en dos ocasiones.

Su ex mujer, Fabiola Yáñez, de 43 años, denunció al expresidente, de 65, después de que la Justicia argentina, en una investigación a Fernández por supuesto tráfico de influencias, hallara en el teléfono de su secretaria conversaciones e imágenes que podrían indicar la comisión del delito de “lesiones leves en contexto de violencia de género”.

Fabiola Yáñez

El expresidente argentino Alberto Fernández, denunciado por violencia de género

De qué se acusa a Alberto Fernández

Al antiguo mandatario de Argentina se le acusa así de lesiones y amenazas con el agravante de violencia de género y asimetría de poder. A lo largo del juicio han testificado una docena de testigos entre médicos, amigos y familiares que estuvieron presentes durante su tormentosa relación en la Quinta de Olivos, la residencia presidencial de Argentina. La Fiscalía pide 18 años de prisión para el expresidente.

Según informa el diario “La Nación”, el expresidente se ha defendido por escrito, no oralmente. “Jamás ejercí violencia física sobre Fabiola Yáñez“, ha señalado.

“Solicito que, una vez producida la prueba ofrecida, se me desvincule de este expediente, dictando mi sobreseimiento”, ha añadido Fernández.

Según avanza el periódico argentino, Fernández ha decidido no responder preguntas que “no provengan de mi abogada defensora, no tiene el objeto de no someterme a la verdad. Ocurre simplemente que, como ya he dicho, creo que el juez y el fiscal que aquí actúan carecen de condiciones éticas para juzgarme o acusarme”.

Al finalizar el juicio, el propio expresidente subió su largo escrito a su perfil de redes sociales.

El escrito al completo

“Lo real es que, en las muchas discusiones que en ese contexto tuvimos en la pareja jamás ejercí violencia física sobre Fabiola Yañez. La amé y respeté”.

“Si debo decir que si alguien fue agredido en la pareja, ese fui yo. Si alguien debió soportar insultos y malos tratos en la pareja, ese fui yo”, ha manifestado.

Las imágenes que Fabiola Yañez envió a Fernández a través de su secretaria

Es decir, el expresidente argentino no sólo rechaza las acusaciones sino que se considera víctima. “En los momentos de embriaguez, ella se ponía violenta, me atacaba con una fuerza singular. Yo solo atinaba a atajar sus manos para evitar sus golpes”, asevera Fernández.

“Las barbaridades que decía en ese contexto prefiero no volcarlas en estas páginas tratando de preservarme ante tan nefasto recuerdo”, indica el ex mandatario. Es más, según él, todo eso ocurrió muchas veces, pero siempre lo justificó. “”ntendiendo que todo era producto de una enfermedad y una adicción. A nadie le deseo, y me compadezco, porque comprendo, lo que es soportar la convivencia con un adicto”.

La supuesta adicción de Fabiola Yáñez

“Cuando Fabiola se embriagaba pasaba por distintas etapas. Primero se mostraba alegre. Después se le dificultaba el habla por lo que su modulación hacía más evidente su ebriedad. En una tercera etapa se ponía violenta”.

“Muchas veces debí soportar de ella insultos y agravios que me profería poniendo su cara a cinco centímetros de la mía y golpes que me propinaba sin medida”.

“En ese estado, solía derrumbarse en el piso y darse golpes contra paredes o muebles“, continúa el relato de Fernández.

Fernández justifica los polémicos WhatsApp

“Finalmente, la atrapaba una angustia profunda y lloraba recordando las penurias que había padecido durante su infancia y adolescencia. Esto lo hacía a modo de expresión de dolor y de “justificación” en su discurso, de porque se comportaba en forma violenta“.

“Ese estado de embriaguez empezó a manifestarse en distintos horarios y en diferentes situaciones. La mayoría de las veces en horarios y contextos en los que yo no estaba como consecuencia de las obligaciones que la Presidencia de la Nación me imponía“.

Alberto Fernández y Fabiola Yáñez - Internacional

Alberto Fernández y Fabiola Yáñez, su exmujer, durante un acto público

“En otras ocasiones”, continúa Fernández, “el exceso de alcohol ocurría en reuniones sociales en las que debía participar como primer mandatario”. En esas circunstancias, “cuando me daba cuenta que la ingesta de alcohol comenzaba a embriagarla y su conducta empezaba a llamar la atención de los asistentes, solía mandarle mensajes de WhatsApp pidiéndole que se controlara con el solo propósito de preservarla de la mirada crítica o de asombro de los comensales“.

Lo cierto es que los WhatsApp de Fernández a Yáñez no han dejado mucho lugar a la interpretación y forman parte de las pruebas para acusarle.

El expresidente reconoce que sus cuatro años al frente de Argentina, con pandemia mediante, dedicó “mucho tiempo a la gestión y puse en ello todas mis fuerzas. Tal vez por eso no presté la atención debida a muchas conductas de Fabiola Yañez que hoy descubro como impropias”.

Incluso Fernández admite que “toda esa protección y cariño, hoy parecería que me juega en contra, sobre todo, por el ocultamiento de pruebas por parte de la acusación”.

La etapa en Madrid

Según Fernández, su entonces mujer estaba muy preocupada por el asedio al que estaban sometidos y dónde vivirían tras dejar la presidencia. “Le propuse ir a México o a Brasil, pero no eran destinos que Fabiola veía con gusto. Así surgió la idea de trasladarnos durante seis meses a Madrid”.

Al expresidente le parecía una posibilidad porque en España “yo tenía vínculos académicos que me abrían la posibilidad de lograr los ingresos necesarios para sostener nuestra vida allí en forma temporal, mientras se producían los primeros meses del nuevo gobierno en nuestro país. Con ese acuerdo viajamos a Madrid”, expone Fernández.

La ex primera dama de Argentina Fabiola Yáñez en el interior de un vehículo tras declarar desde Madrid, de forma telemática, por la denuncia contra su expareja, el expresidente Alberto Fernández.

“Primero lo hizo ella, el 2 de diciembre de 2023, junto a Francisco (su hijo) y luego lo hice yo el 20 de diciembre de 2023. Durante esos días estuvimos en permanente contacto. Al llegar a España, todo fue cordial. Pasamos las fiestas de Navidad y de Fin de Año en familia pero la actitud creciente de frialdad por parte de Fabiola llevó a que el vínculo siguiera resintiéndose”.

Vuelve a insistir en que en ambas celebraciones Yáñez volvió a abusar “del alcohol y eso generaba en mí una frustración insoportable”.

Residencia excepcional

Según Fernández, él le ayudó a “diligenciar una residencia excepcional por un año, que el Reino de España otorga por razones políticas, para que ni ella ni Francisco quedaran allí irregularmente, ya que las visas por turismo están acotadas a 90 días, por lo que debían salir de la comunidad europea para renovarlas. Eso no era necesario con la residencia provisoria”.

Él aclara que como la idea siempre que fue que “todos regresemos a Argentina después de seis meses, yo nunca diligencié esa residencia (aunque me fue ofrecida) ni muté mi domicilio fiscal”.

La vida en Moncloa

Fernández rechaza que ambos vivieran en La Moraleja y critica a los medios por sacar tantas conclusiones equivocadas de su vida en Madrid. Con todo, el expresidente insiste en que en España, los problemas psicológicos y “su adicción al alcohol no cesaba”.

Comparte un episodio cuando ella, tras acudir a la inauguración de una galería de arte en el barrio de Salamanca, esa noche Yáñez no volvió a la casa que “temporalmente alquilábamos en el barrio de Moncloa”.

“No dormí en toda la noche esperando saber de ella”.

El principio del fin

Ella, siempre según Fernández, no volvió al piso hasta el mediodía. “Ella cargaba encima la resaca propia de quienes se alcoholizan en exceso. Al llegar a la casa, caminó zigzagueante hasta el cuarto sin decir ninguna palabra ni atinar a dar ninguna explicación“, describe el expresidente.

“Ese mismo día, cuando la noche caía en Madrid, hablamos y le transmití mi decisión de que hasta allí habíamos llegado”.

Después Fernández la acusa de haber “vaciado” los 17.000 euros de la cuenta del Banco Santander que abrieron en la sucursal de Serrano, “a pesar de la millonaria cuota alimentaria que percibe”. También describe que Yáñez dejó el piso de Moncloa y se trasladó a un domicilio “a treinta metros del Parque del Retiro”.

“Allí creo que estuvo no más de dos meses y volvió a mudarse a un departamento (más antiguo pero más grande) ubicado en la calle Alcalá frente a la famosa Fuente de Las Cibeles. Todas fueron decisiones suyas y con posterioridad a nuestra separación. Nunca me consultó, ni tuve injerencias”.

Sin ver a su hijo

Tras el inicio de la investigación y posterior juicio, Fernández denuncia que ya no pudo “regresar a Madrid porque arbitrariamente este Tribunal me impidió salir del país. Desde entonces no he podido volver a abrazar a mi hijo”.

También critica que “el Tribunal ordenó que mi vínculo con Francisco se mantuviera a través de una línea telefónica específica. Extraña manera de promover el vínculo parental entre un padre y un hijo que todavía no habla”.

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