“Las consecuencias serán catastróficas para millones de personas en todo el mundo”, vaticinó Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea (CE), tras la esperada conferencia de prensa del “Día de la Liberación”, en que Donald Trump anunció los porcentajes de aranceles que aplicará EE UU sobre las importaciones llegadas desde el extranjero.
La Unión Europea (UE) cierra filas para dar una respuesta común al seísmo económico propiciado por Trump y, si bien no se descarta una solución pactada, los 27 también dejaron clara su capacidad de réplica si la situación lo requiere. El objetivo: reducir los aranceles del 25% sobre acero, aluminio y automóviles, y el 20% que gravará el resto de importaciones europeas.
Para intentar evitar males mayores, el comisario de Comercio de la UE Maros Sefcovic mantuvo este viernes negociaciones con sus homólogos norteamericanos. Antes de iniciar el encuentro, avisó que “actuaremos tranquilos y unidos, mientras calibramos nuestra respuesta”. Pero al finalizar el encuentro, comentó en la red X que “fui muy claro, los aranceles de EEUU son dañinos e injustificados”. Y añadió: “La relación comercial entre la UE y EE UU necesita un nuevo enfoque. La UE está comprometida a negociar, pero también está dispuesta a defender nuestros intereses”.
A frank 2h exchange w Sec. @howardlutnick and Amb. @jamiesongreer. I was clear: US tariffs are damaging, unjustified.
The 🇪🇺🇺🇸 trade relationship needs a fresh approach. The EU's committed to meaningful negotiations but also prepared to defend our interests.
We stay in touch. pic.twitter.com/gLRayKPchP
— Maroš Šefčovič🇪🇺 (@MarosSefcovic) April 4, 2025
“Mr. Arreglos”
A Sefcovic se le conoce en Bruselas como “Mr. Arreglos”, ya que en el pasado lidió con la complejidad de encajar el golpe del Brexit. No obstante, lidiar con la Administración Trump para mitigar los daños colaterales de la “guerra comercial” es el mayor reto en la carrera del veterano diplomático eslovaco.
Desde la toma de posesión de Trump, ya visitó Washington dos veces, donde se reunió con el secretario de Comercio estadounidense Howard Lutnick. Dada su larga experiencia en la UE -ha asumido diferentes cargos desde 2009-, se le considera el perfil más indicado para asumir el reto. “Es la persona perfecta para el cargo. Es brillante, buen negociador y tiene las capacidades necesarias”, comentó un diplomático europeo. Además, es uno de los cargos más leales a Ursula von der Leyen.

Sefcovic, a quién no le agrada estar en el foco de la atención mediática, evita a toda costa inflamar el conflicto retórico con Washington. “Solo la historia dirá si este era el perfil idóneo para Europa, o si se requería un negociador más contundente”, precisó otro funcionario comunitario a la agencia AFP.
Réplica unánime
Los 27 fueron unánimes en su réplica: el plan de Donald Trump es perjudicial para los intereses económicos de la UE. Para el canciller alemán saliente Olaf Scholz, los aranceles de Washington son “fundamentalmente erróneos”.
El presidente español Pedro Sánchez los tildó de “ataque unilateral”. Para el presidente francés Emmanuel Macron, se trata de una “medida brutal con un impacto masivo” sobre la economía europea. Por ello, exigió a las empresas europeas “no invertir en América hasta que se aclare la situación”.
Los más afectados
En Alemania, el sector automovilístico será el más afectado; en Francia, los productores de vino, champagne y su industria aeronáutica; en Italia, las firmas de productos de lujo; desde España, los exportadores de aceite de oliva o turbinas de gas también se verían severamente damnificados por los nuevos impuestos.
Irlanda sería de los países peor parados, ya que depende excesivamente de la exportación de bienes y servicios vinculados a la industria farmacéutica y las empresas tecnológicas, que conforman una quinta parte del PIB del país. Chipre, Luxemburgo o Malta también están más afectados que la media europea en lo referente a exportación de servicios. Según un informe de CaixaBank publicado en 2024, el impacto del comercio con EE UU en Alemania afecta al 5% del PIB, en Italia un 4%, en Francia un 3% y en España un 2%.

“Muchas cartas” para replicar
Si las negociaciones no llegan a buen puerto, Ursula von der Leyen ya avisó que Europa dispone de “muchas cartas” para el contraataque. Las miradas se centran sobre las compañías tecnológicas norteamericanas con sedes en el viejo continente, como Amazon, Apple, Meta o X (Twitter), propiedad del billonario Elon Musk. No obstante, supondría subir un peldaño en la escalada, algo que Bruselas pretende evitar.
Pese a la fortaleza económica de la UE, cuyo PIB acumula un 22% de la economía global -frente al 25% de EE.UU-, su capacidad de maniobra es limitada. En el sector energético, la UE sustituyó la compra de gas licuado ruso por el estadounidense, tras el estallido de la guerra en Ucrania. Imponer aranceles sobre el gas tendría efectos sobre empresas y consumidores europeos.
Balanza comercial
La balanza comercial entre ambas potencias está desequilibrada. La UE vende muchos más bienes de los que compra desde EE.UU., con un superávit de unos 200 billones de dólares. En cambio, ocurre lo opuesto con los servicios: Washington vende mucho más a Europa en este sector. Para compensar la balanza, Europa podría ofrecer comprar más gas licuado o armamento estadounidense.
Expertos vaticinan que los mercados europeos podrían ser “inundados” de productos llegados de China -a quién Trump impuso aranceles del 50%-, una primera consecuencia del cambio radical que ocurrirá en el comercio global.