Longevidad

Brecha de género en la esperanza de vida en la UE: las mujeres viven 5,3 años más que los hombres

La Comunidad de Madrid registra la mayor esperanza de vida al nacer de toda la UE, con la impresionante cifra de 86,1 años

Esperanza de vida
Las mujeres europeas viven más que los hombres KiloyCuarto

La esperanza de vida en la Unión Europea ha ido en aumento, con un alentador incremento de 0,8 años en 2023, alcanzando un total de 81,4 años al nacer. Esto supone una notable recuperación tras los descensos registrados durante la pandemia de Covid-19, cuando la esperanza de vida cayó en 2020 y 2021. Sin embargo, a pesar de esta tendencia general al alza, existe una importante brecha de género en las cifras de esperanza de vida, ya que las mujeres comunitarias viven una media de 5,3 años más que los hombres.

Eurostat, la agencia de estadística de la UE, ha difundido sus últimos datos, que corresponden al año 2023. Así, las mujeres de la UE tenían una esperanza de vida de 84 años, un aumento de 0,7 años desde 2022, que refleja los niveles observados en 2019, antes de la irrupción del coronavirus. Mientras tanto, la esperanza de vida de los hombres europeos se situó en 78,7 años, lo que refleja un incremento de 0,8 años desde 2022, y un modesto aumento de 0,2 años desde 2019. Si bien la esperanza de vida en general ha mejorado constantemente, esta disparidad de género persiste en toda la UE, lo que refleja una tendencia más amplia observada en muchos países de todo el mundo. Ellas viven más que ellos.

Ciudadanos europeos - Internacional

Ciudadanos europeos pasean bajo una enorme bandera de la UE (EFE)

Variaciones regionales en la brecha de género

La brecha en la esperanza de vida entre mujeres y hombres varía significativamente en la UE. En algunos países las diferencias son dramáticas, mientras que en otros la brecha es mucho menor. En Letonia, por ejemplo, las mujeres pueden esperar vivir 10,1 años más que los hombres, la mayor diferencia de la UE. Otros países con diferencias considerables son Lituania (9 años) y Estonia (8,8 años). En estas disparidades suele influir una compleja combinación de factores sociales, económicos y sanitarios, como el estilo de vida elegido, las condiciones laborales y el acceso a la atención médica.

En el otro extremo del espectro, países como Países Bajos, Suecia y Luxemburgo registran las diferencias de género más reducidas, con mujeres que viven entre 3 y 3,3 años más que los hombres. Estos países han avanzado mucho en la reducción de las diferencias entre hombres y mujeres, en gran parte gracias a sus completos sistemas sanitarios, su alto nivel de vida y sus sólidas redes de apoyo social.

Madrid, mayor longevidad

Dentro de la UE, las variaciones regionales en la esperanza de vida también son dignas de mención. Es más, una región española destaca por ser la más longeva de todo el territorio comunitario. Según las cifras de Eurostat, la Comunidad de Madrid registró la mayor esperanza de vida al nacer, con la impresionante cifra de 86,1 años, seguida de la Provincia Autónoma de Trento en Italia (85,1 años) y Åland en Finlandia (85,1 años). Estas regiones son ejemplos de zonas bien desarrolladas que se benefician del acceso a una asistencia sanitaria de calidad, estilos de vida saludables y un alto nivel socioeconómico.

Por otra parte, la esperanza de vida es significativamente menor en algunas regiones. Entre las cinco regiones de la UE con menor esperanza de vida al nacer, tres se encuentran en Bulgaria: Severozapaden (73,9 años), Severen tsentralen (75,2 años) y Yugoiztochen (75,1 años). Otras dos regiones con baja esperanza de vida son Észak-Magyarország en Hungría (74,9 años) y Mayotte en Francia (74,9 años). Estas regiones se enfrentan a retos como un acceso limitado a la asistencia sanitaria, un nivel de vida más bajo y mayores tasas de enfermedades relacionadas con el estilo de vida, lo que contribuye a que la esperanza de vida sea más corta.

Implicaciones de la brecha de género

La diferencia de 5,3 años en la esperanza de vida entre mujeres y hombres es un reflejo llamativo de disparidades sanitarias y sociales más amplias. Las mujeres tienden a vivir más tiempo debido a una combinación de factores biológicos, conductuales y sociales. Por ejemplo, las tasas de mortalidad por cardiopatías y otras enfermedades crónicas son generalmente más bajas entre las mujeres que entre los hombres. Sin embargo, esto no significa que la vida de las mujeres sea siempre más sana; las mujeres suelen padecer más enfermedades crónicas en la edad adulta, lo que puede afectar a su calidad de vida.

La brecha de género también pone de relieve los retos sociales persistentes, como las diferencias en el acceso y la calidad de la asistencia sanitaria, los riesgos para la salud en el trabajo y los factores relacionados con el estilo de vida. Por término medio, los hombres son más propensos a adoptar comportamientos de riesgo como el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y la inactividad física, todo lo cual contribuye a su menor esperanza de vida. Además, las mayores tasas de mortalidad de los hombres en ámbitos como los accidentes de tráfico y la violencia también contribuyen decisivamente a la brecha de género.