2.700 muertos y 4500 heridos. Esas son las últimas cifras que ha dejado el terremoto de Myanmar y que ha anunciado el jefe de la Junta militar, Min Aung Hlaing. El sismo de magnitud 7,7 es el más potente que ha sufrido el país en un siglo, dejando a miles de personas sin hogar. El jefe militar cifra en más de 400 los desaparecidos y adelanta que el balance será “superior a 3.000” fallecidos.
Una experiencia aterradora
Yoon May (nombre ficticio), una estudiante de 16 años de Mandalay, compartió su vivencia durante el sismo. Mientras almorzaba en su hogar, comenzó a sentirse mareada. “No podía procesar lo que estaba pasando. Simplemente corrí. Escapé a duras penas. En el momento en que salí, los ladrillos comenzaron a caer del techo. Todos corrimos al campo cerca de nuestra casa. Este fue el primer terremoto que experimenté. Fue aterrador”, relató Yoon May.

Los jóvenes de Myanmar, frente al terremoto más potente del país en el último siglo
El terremoto causó daños significativos en la infraestructura de Myanmar, afectando edificios históricos, hospitales y viviendas. En Mandalay, numerosas estructuras, incluyendo monasterios y mezquitas, colapsaron. La ciudad de Naypyidaw también sufrió daños considerables, con el colapso de la torre de control del aeropuerto, lo que llevó a la suspensión de todos los vuelos. Además, los servicios de electricidad y telecomunicaciones se vieron interrumpidos en todo el país, dejando a muchas comunidades incomunicadas y sin acceso a información vital.

El terremoto ha dejado a miles de personas sin hogar en Myanmar
Los jóvenes de Myanmar, afectados
Para jóvenes como Yoon May, el terremoto ha cambiado drásticamente sus vidas. El sismo tuvo lugar antes de la llegada del Año Nuevo en Myanmar, una festividad tradicional del agua denominada ‘Thingyan‘, que usualmente se celebra a mediados de abril y representa un periodo de alegría durante cuatro o cinco días, especialmente para la infancia. Este año, no habrá esas celebraciones para los niños, niñas y familias damnificadas por el desastre. “Acababa de terminar mis exámenes y estaba deseando celebrar Thingyan con mis amigos y visitar la casa de mi tía. Pero ahora, todo lo que quiero hacer es llorar”, expresó.
Su familia, cuya casa resultó gravemente dañada, ahora vive al aire libre con solo una mosquitera para protegerse. “No he podido dormir en absoluto. Anoche, recibimos una alerta de que otra réplica sísmica podría golpear entre la 1 y las 3 de la mañana. Y así fue”, añadió.
Para los jóvenes de Myanmar, el terremoto no solo ha destruido hogares y ciudades, sino también sus rutinas, sueños y estabilidad. Muchos han perdido a familiares, amigos y lugares que solían ser su refugio. Las escuelas han quedado dañadas o convertidas en albergues improvisados, dejando su educación estancada. La incertidumbre sobre el futuro, sumada al miedo constante por nuevas réplicas, los obliga a madurar de golpe en medio del caos. En lugar de preocuparse por exámenes o festividades como Thingyan, ahora enfrentan la lucha por sobrevivir y encontrar un nuevo lugar donde pasar las noches.

Víctimas del terremoto en un refugio temporal en Mandalay, Myanmar
La reconstrucción de Myanmar, el objetivo a largo plazo
La magnitud del desastre ha exacerbado la ya precaria situación humanitaria en Myanmar, afectada por la guerra civil que sacude el país desde 2021 y que aún continúa pese al terremoto.
El Gobierno de Unidad Nacional (NUG, en sus siglas en inglés), que combate a la junta militar y controla partes de Birmania, ya declaró una tregua de dos semanas el sábado para facilitar el envío de ayuda, pero ha denunciado que las fuerzas de la junta militar continúan atacando zonas rebeldes.
Así, el NUG afirmó este martes de que el Ejército ha llevado a cabo hasta 11 bombardeos en varias zonas país desde que golpeó el sismo, provocando al menos 10 muertos.
Ayuda a los niños y niñas
Los hospitales están desbordados, y muchas personas buscan refugio en monasterios y espacios abiertos como campos de fútbol por temor a nuevas réplicas y organizaciones internacionales han respondido rápidamente. Save the Children, presente en Myanmar desde 1995, está proporcionando ayuda vital, incluyendo agua, alimentos y atención médica. “Cuando tiembla la tierra, como ha ocurrido en Myanmar, en Save the Children estamos preparados para ayudar a los niños y niñas a través de nuestro Fondo de Emergencia”, afirmó la organización.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha enviado casi tres toneladas de suministros médicos, y países como China e India han comprometido ayuda y desplegado equipos de rescate. El Reino Unido ha enviado 12 millones de euros en ayuda humanitaria a Myanmar. Esta ayuda, que se canalizará a través de Naciones Unidas, se destinará al suministro de alimentos, agua, medicamentos y refugio, según un comunicado emitido por el ministerio de Exteriores. Además, Estados Unidos ha anunciado que destinará dos millones de dólares para la recuperación de Myanmar. “Estados Unidos proporcionará hasta dos millones de dólares a través de organizaciones de asistencia humanitaria con sede en Birmania para apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto”, declaró la portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, en una rueda de prensa.