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La tragedia de amor de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette se convertirá en serie

Ryan Murphy prepara una serie que narrará la intensa y fatídica historia de la pareja más icónica de los años 90

Carolyn Bessette y JFK Junior. Fotografía: Shutterstock

Había una época -quizá la última en que aún era posible el mito sin ironía- en la que dos personas podían caminar por Nueva York y parecer que el mundo se había vestido de gala para ellos. A John F. Kennedy Jr. y a Carolyn Bessette les bastaba aparecer para que la ciudad bajase la voz. Él era el hijo del presidente que murió demasiado pronto. Ella, la mujer que vestía de blanco sin parecer nunca una novia, y que trabajaba en Calvin Klein representando, como pocas, el minimalismo de los noventa.

Ahora Ryan Murphy ha decidido que esa historia merece ser contada con luces de plató, cámara lenta y una banda sonora de película: American Love Story, así se llama la serie; la historia que nadie se atrevía a adaptar por miedo a tocar demasiado una herida que, aunque antigua, sigue brillando como una cicatriz en el mármol.

Revista HOLA

No es solo que murieran jóvenes. Es que murieron bellos, envueltos en una neblina de perfección mediática y tragedia shakespeariana. Era 1999. El fin de siglo. El milenio apretaba los nudillos y ellos desaparecían en un avión que nunca llegó a destino.

Carolyn, que había sido portada sin quererlo, fue tratada por los tabloides como si la hubieran elegido para interpretar el papel de Yoko Ono en el musical de los Kennedy. Nunca se lo perdonaron.

Y sin embargo, ella caminaba con su elegancia característica: el pelo rubio liso, perfecto, y las manos siempre ocupadas con un café, una cartera, un periódico o un cigarro. Nada más.

Ryan Murphy ha puesto a calentar su maquinaria de mitos. Esa que cogió a Gianni Versace, a Monica Lewinsky, a los Clinton, a O.J. Simpson, y los pasó por el tamiz de su fascinación por lo americano como espectáculo trágico. Pero para American Love Story todavía no sabemos quién interpretará a John John ni a Carolyn.

Fotografía: John F. Kennedy Presidential Library

Veremos gabardinas, flashes, cenas en el Soho y peleas en ascensores. Veremos a una América que trataba de seguir siendo un país con héroes y no con influencers. Veremos, con suerte, la intimidad sin el ruido. La presión de llevar un apellido como si fuera una bomba de relojería. El intento de vivir una historia de amor mientras te acosan los fotógrafos como si fueras culpable de algo que aún no ha ocurrido.

No sabemos si Ryan Murphy logrará hacer justicia. Pero sí sabemos que hay amores que, por haber sido truncados, se convierten en eternos. Que hay tragedias que embellecen al ser contadas. Y que, si uno tiene suerte, un día puede amar a alguien tanto como para subirse con ella a un avión sin saber si llegará. John y Carolyn no aterrizaron. Pero quizá esta serie nos haga creer, por un rato, que siguen volando.

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