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Beyoncé y Jay-Z podrían demandar a Kanye West: la paciencia también tiene límite y apellido

Después de que Kanye West cruzase la última línea roja -esa que ni la fama ni la excentricidad permiten traspasar- al insinuar que los hijos de la pareja tienen "retraso cognitivo", la pareja más poderosa del entretenimiento mundial estaría estudiando responder con abogados de por medio

Créditos: Instagram Beyoncé

Hay cosas que no se tocan, como la familia y los niños. Pero Kanye West, artista de talento inmenso y juicio intermitente, ha decidido volver a incendiar el escenario. Esta vez, no con una base de hip hop o una confesión religiosa, sino con un comentario que ha dejado helado incluso al mundo del espectáculo, tan acostumbrado ya a sus exabruptos: ha dicho que los hijos de sus antiguos amigos “tienen retraso cognitivo”.

La frase no fue una metáfora, ni un desliz de entrevista. Fue un misil lanzado en horario de máxima audiencia, con la puntería de quien ya no distingue entre provocación artística y mezquindad pública. La indignación no ha tardado en llegar. El problema para West es que esta vez ha hablado de los hijos de quienes llevan veinte años tejiendo una dinastía musical y empresarial que no necesita presentaciones: los Carter, como les gusta que se les nombre cuando se ponen serios.

Según apunta la prensa estadounidense, Beyoncé y Jay-Z estarían evaluando “acciones legales” contra West. Traducido del idioma del entretenimiento a la lengua del código penal, eso significa que ya han hablado con sus abogados. Lo que viene después podría ser tan estruendoso como una gira mundial, pero sin bailarines ni autotune.

Kanye West / EFE

De confirmarse, sería la primera vez que los Carter responden judicialmente a uno de los tantos delirios públicos del rapero. Hasta ahora, la pareja había optado por la distancia elegante: el silencio como forma de superioridad. Pero en esta ocasión, el agravio no solo ha sido público, sino profundamente personal. Porque hay una regla no escrita en el universo de la fama: entre multimillonarios que se tutean en los Grammy y se regalan jets privados por Navidad, no se habla de los hijos del otro. Nunca.

La situación tiene además una dimensión trágica y shakesperiana: Kanye y Jay-Z fueron hermanos de armas, cómplices musicales, dos mitades de un imperio creativo que redefinió el hip hop. Luego vino la ruptura, alimentada por egos, excesos y declaraciones fuera de tono. Pero este nuevo episodio no huele a disputa artística; huele a sentencia judicial.

Por ahora, ni Beyoncé ni Jay-Z han emitido un comunicado oficial. Pero en el mundo de las celebridades, el silencio puede ser una antesala de guerra. Y cuando los Carter se preparan para litigar, lo hacen con la misma precisión con la que graban un disco: cada palabra medida, cada paso ensayado. Y lo que viene muy probablemente sea una demanda.