El reciente anuncio de Donald Trump sobre la imposición de aranceles a una gran variedad de países ha disparado todo tipo de temores e incógnitas. Si bien el foco principal recae en sectores como el automóvil, el acero o los productos agroalimentarios, muchos usuarios se preguntan qué puede suceder con el precio de Netflix en este nuevo escenario económico. Después de todo, cuando hablamos de tarifas y barreras comerciales, cualquier servicio o producto puede verse afectado, incluso aquellos que operan en el entorno digital.
¿Por qué los aranceles podrían influir en el precio de Netflix?
El precio de Netflix suele determinarse en función de varios factores. Entre estos, se encuentran los costes de producción de contenido, los gastos de licenciamiento y la infraestructura técnica que la plataforma necesita para brindar su servicio a millones de usuarios en todo el mundo.
Aunque Netflix sea una plataforma de streaming, su modelo de negocio depende de acuerdos internacionales para la transmisión de series, películas y documentales.

En el contexto de la guerra comercial que ha desencadenado la Administración Trump, muchos convenios de importación y exportación se ven salpicados por un clima de inestabilidad. El posible encarecimiento de componentes tecnológicos (servidores, equipos de almacenamiento o dispositivos de transmisión) podría repercutir en el precio de Netflix.
Además, los costes de producción en el extranjero o la contratación de productoras y equipos de rodaje en Europa y Asia podrían experimentar sobrecostes que la plataforma tenga que compensar de alguna manera.
¿Va a subir el precio de las suscripciones?
Por el momento, no existe un anuncio oficial que confirme un aumento directo en el precio de Netflix motivado por estas nuevas tarifas. Sin embargo, cuando hablamos de un servicio que opera a escala global, cualquier variación significativa en los costes puede acabar traduciéndose en cambios en la cuota mensual.
La plataforma podría optar por absorber parte de los gastos para no perder competitividad. Pero, si la situación arancelaria se prolonga o se agrava, los inversores y los responsables de Netflix podrían decidir equilibrar esa balanza trasladando el coste al consumidor.

Así ha ocurrido históricamente con otros servicios digitales: cuando suben los costes de producción o de distribución, las tarifas al cliente final tienden a ajustarse.
¿Se verán afectadas las producciones originales?
El precio de Netflix también depende del volumen de producciones originales que la plataforma pueda costear. Netflix se ha caracterizado en los últimos años por crear series y películas propias, con rodajes que se llevan a cabo en diversas partes del mundo. Si estos países se encuentran en la lista negra de Estados Unidos, podrían sufrir impuestos adicionales en la comercialización de sus productos.
Aunque las series y películas no se consideren “importaciones” en el sentido más tradicional, la cadena de suministro de un rodaje abarca desde materiales, alquiler de equipos y locaciones, hasta servicios profesionales (por ejemplo, maquillaje, vestuario o efectos especiales).
Cualquier sobrecoste en esta cadena, generado por aranceles indirectos o encarecimiento de suministros, podría afectar el presupuesto de las producciones. Y, en última instancia, repercutir en el precio de Netflix.