La Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (Muface) ha empezado 2025 con una hoja de ruta clara. Tras meses de incertidumbre, protestas y licitaciones fallidas, la entidad afronta un nuevo ciclo con varios objetivos sobre la mesa. Entre ellos, uno de los más ambiciosos es la implantación de la receta concertada en la asistencia sanitaria privada en todo el territorio nacional antes de que acabe el año.
Un reto sanitario, técnico y logístico que, a día de hoy, avanza a un ritmo desigual.
¿Qué significa que Muface quiere implantar la receta concertada?
La receta concertada de Muface es un sistema que permitirá a los mutualistas que reciben asistencia sanitaria por la vía privada acceder a la receta electrónica. Algo que hasta ahora solo estaba plenamente disponible en el régimen público.
Es decir, la receta concertada busca replicar en el sector privado un modelo que ya funciona desde 2019 en el sistema público.
La implantación de esta receta concertada significaría un avance importante para los mutualistas, que actualmente están limitados a sistemas más tradicionales o a experiencias piloto con resultados desiguales.
¿Por qué es tan importante este cambio para los mutualistas?
Actualmente, los mutualistas que eligen la modalidad pública dentro de Muface ya tienen acceso completo a la receta electrónica. Sin embargo, en el ámbito privado, la situación es muy diferente.
Según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), la receta electrónica dentro del modelo privado de Muface apenas ha avanzado en los últimos años, salvo en casos muy concretos.

Implantar este sistema de forma uniforme en todo el país sería un paso clave para modernizar los servicios de Muface, mejorar la experiencia del usuario y garantizar una mayor equidad en el acceso a tratamientos y medicamentos. Pero el camino no será fácil.
El último informe de la Airef dedica un apartado específico al análisis de las mutualidades y, en particular, al desarrollo de la receta electrónica. Según sus datos, Muface presenta un retraso considerable en la sanidad privada, con diferencias notables entre comunidades autónomas.
Mientras que en el régimen público la cobertura de receta electrónica es total desde 2019, en la privada apenas se han dado avances reales. Solo algunas comunidades han iniciado proyectos piloto, y los resultados son desiguales.
¿Cuáles son los plazos que maneja la mutualidad?
Durante el Consejo General celebrado en marzo, Muface se comprometió a completar la implantación de la receta concertada antes de diciembre de este mismo año. Este compromiso se enmarca dentro del nuevo concierto sanitario que entrará en vigor el 1 de mayo de 2025, y que estará vigente hasta 2027.
No obstante, el margen de maniobra es ajustado. Los antecedentes no son optimistas y la propia Airef advierte que una extensión completa a corto plazo es muy difícil. La clave estará en si Muface logra establecer acuerdos eficaces con las aseguradoras y con los gobiernos autonómicos.

Desde luego, la principal barrera para Muface es la desigual implantación territorial. La receta concertada requiere una colaboración efectiva con las aseguradoras privadas que prestan servicios sanitarios a los mutualistas, así como con las farmacias y sistemas informáticos de cada comunidad autónoma.
Además, la escasa penetración en comunidades clave y los problemas estructurales de interoperabilidad entre sistemas públicos y privados dificultan la extensión de esta herramienta. Todo esto, sumado a la lenta adopción por parte de algunos profesionales sanitarios privados, retrasa los objetivos de Muface.