Donald Trump ha vuelto a la carga con una de sus herramientas preferidas: los aranceles. En un nuevo giro hacia el proteccionismo económico, el presidente estadounidense ha anunciado un despliegue global de aranceles que afecta a unos 200 países. Los aranceles de Trump son un punto de inflexión en la política comercial de Estados Unidos y anticipa una posible guerra comercial a gran escala.
Los aranceles de Trump pretenden reequilibrar la balanza comercial, proteger a la industria nacional y, según el propio Trump, abaratar los precios para los consumidores. Sin embargo, las consecuencias podrían ser mucho más complejas. A continuación, explicamos las claves que permiten entender el alcance de esta ofensiva arancelaria a la que ya ha respondido Pedro Sánchez.
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¿Qué quiere conseguir Trump con los nuevos aranceles?
El principal objetivo de los aranceles de Trump es reducir el déficit comercial de Estados Unidos, que según el presidente ha alcanzado un descuadre de 1,2 billones de dólares. Para Trump, este desequilibrio ha sido el resultado de décadas de permisividad frente al proteccionismo de otros países.

Trump cita casos concretos como los siguientes:
- Los aranceles del 300% a productos lácteos estadounidenses en Canadá.
- El 500% al arroz en algunos países asiáticos.
- La prohibición de la carne de EE.UU. en la Unión Europea.
Frente a esto, Trump defiende que Estados Unidos ha mantenido sus fronteras demasiado abiertas, perjudicando a su industria nacional.
Los aranceles de Trump buscan forzar a las empresas extranjeras a instalar fábricas dentro del país para evitar los sobrecostes. Según su discurso, esta estrategia generará empleo y dinamizará la economía interna. Aunque promete que esto derivará en precios más bajos, muchos expertos advierten que estas guerras comerciales tienden a ser inflacionarias. Especialmente, en sectores clave como el automovilístico.
¿Cómo se calculan los aranceles de Trump?
Una de las preguntas más repetidas es cómo se fijan exactamente los aranceles de Trump. La tasa base anunciada por la Casa Blanca es del 10% y se aplica a todos los países sin excepción. A partir de ahí, entran en juego los cálculos específicos que realiza la administración estadounidense.
Según Trump, el criterio parte de los aranceles medios que cada país impone a las exportaciones estadounidenses. A estos se suman factores como el IVA, las barreras no monetarias y, en algunos casos, incluso la supuesta manipulación de divisas. La lógica es aparentemente recíproca: si un país aplica un 40% a Estados Unidos, Washington impone un 20% a cambio.
Sin embargo, los datos revelan que, en muchos casos, el verdadero factor determinante ha sido el déficit comercial bilateral. Por ejemplo, con la Unión Europea, donde el déficit alcanzó los 235.600 millones de dólares en 2024, se ha impuesto un arancel del 20%. Con China, el déficit de 295.000 millones se traduce en un arancel del 34%, que se suma a los ya existentes, superando el 50%.
Esto significa que, en realidad, los aranceles de Trump están más ligados a la balanza comercial que a una lógica estrictamente recíproca. Países como Brasil, Reino Unido o Singapur, que tienen superávit con Estados Unidos, también enfrentarán un 10%. Esto evidencia un enfoque unilateral y punitivo.
¿Qué países son los más afectados por los aranceles de Trump?
El impacto de los aranceles de Trump no se reparte de forma equitativa. Entre los países más golpeados destacan varias economías asiáticas y africanas. Laos (48%), Vietnam (46%) o Sri Lanka (44%) encabezan la lista. En África, Lesotho (50%) y Madagascar (47%) también sufren fuertes tasas.
En el caso de las grandes potencias, China se lleva la peor parte: un 34% adicional que, sumado a los aranceles existentes, supera el 50%. India, Corea del Sur y Japón se mueven en un rango del 24% al 26%. La Unión Europea, incluida España, está sujeta a un arancel general del 20%.

En paralelo, México y Canadá quedan fuera del esquema general debido a procesos negociadores específicos relacionados con la crisis del fentanilo y la migración. Rusia tampoco figura, bien por las sanciones comerciales ya existentes o porque recibirá un tratamiento particular.
Los aranceles de Trump representan así un ataque comercial sin precedentes, con implicaciones económicas profundas para países que, hasta ahora, mantenían relaciones comerciales estables con EE.UU.
¿Todos los sectores se ven afectados por igual?
No. Aunque los aranceles de Trump tienen una base general del 10%, también se han introducido medidas específicas por sectores. El caso más llamativo es el del automóvil, donde ya existe un arancel del 25% que no se verá incrementado con estas nuevas tasas.
El razonamiento de Trump es simple: mientras EE.UU. solo impone un 2,5% a los coches extranjeros, la Unión Europea aplica un 10% y la India llega al 70%. Esta disparidad sirve de argumento para mantener los aranceles elevados en sectores clave.
También se mantienen los aranceles del 25% al acero y al aluminio, así como el 10% a la energía canadiense. Sin embargo, hay áreas aún pendientes de definir. En el caso de las piezas de automóvil, las nuevas tasas no entrarían en vigor hasta mayo. Lo que indica que algunos aspectos de los aranceles de Trump siguen en fase de ajuste.
¿Cuándo entran en vigor los nuevos aranceles estadounidenses?
El calendario es uno de los elementos clave en esta nueva política comercial. La tasa base del 10% entra en vigor este mismo sábado, apenas una semana después del anuncio.
En cuanto a los aranceles superiores —como los que afectan a la Unión Europea, China o Japón— se aplicarán a partir del próximo 9 de abril. Esta semana de margen abre una ventana para posibles negociaciones bilaterales. Sin embargo, la experiencia con anteriores aranceles de Trump sugiere que pocas concesiones están sobre la mesa.

La rapidez en la aplicación indica la intención de Trump de marcar territorio al inicio de su nueva legislatura, reforzando su discurso de “América Primero” y su lucha contra lo que considera abusos sistemáticos del comercio global.
¿Cómo va a afectar a la economía global?
Las consecuencias de esta ofensiva arancelaria podrían ser devastadoras. Según un estudio de la Aston Business School, publicado por el Financial Times, los aranceles de Trump podrían generar una pérdida de hasta 1,4 billones de dólares en la economía global. Eso equivale a casi toda la riqueza anual generada por España.
Dentro de Estados Unidos, los efectos también se dejarán sentir. El encarecimiento de las importaciones y la reducción de la competencia podrían disparar los precios. Stephen Dover, del Franklin Templeton Institute, estima que una familia estadounidense promedio podría pagar hasta 4.200 dólares más al año por culpa de los aranceles.
Esto podría frenar el consumo, ralentizar la inversión empresarial y aumentar el riesgo de una nueva recesión. Los expertos advierten que la inflación, lejos de contenerse, podría incrementarse aún más.