Se mantiene el pulso de Powell contra Trump. El presidente de la Reserva Federal no ha sucumbido a las presiones del mandatario estadounidense y ha vuelto a pausar los tipos de interés como ya hizo en el mes de enero. No es una sorpresa, los mercados ya descontaban que la política monetaria en Estados Unidos se mantuviera sin cambios de nuevo, con el precio del dinero en la horquilla entre el 4,35% y el 4,50%. No es el escenario que quería el presidente republicano, que ha dicho públicamente en varias ocasiones que el banco central debería bajar tipos. Por el momento, Powell parece no escucharle y mantiene su independencia intacta y ya avanza una caída en el crecimiento de la economía y un aumento de la inflación.
También insiste la Fed en que lo más probable es que haya dos bajadas de tipos en este 2025, más avanzado el año, cada una de ellas de 0,25%, en la línea con la encuesta realizada a varios economistas por Bloomberg, que pronostica una reducción en septiembre y otra en el mes de diciembre.
La novedad ha llegado de la mano de las nuevas previsiones económicas. En este sentido, la Reserva Federal deja clara la incertidumbre de las políticas arancelarias de Trump, y rebaja el crecimiento de la economía estadounidense para este año en cuatro décimas hasta el 1,7% y una tasa de desempleo que aumentaría una décima más respecto a su última previsión de diciembre, del 4,3% al 4,4%. La inflación, el mayor de los temores para Powell, también se verá afectada con un aumento de dos décimas hasta el 2,7% este 2025.
Una de las principales pesadillas de los economistas de la Fed es el riesgo de estanflación, esa mezcla explosiva que consiste en una ralentización de la economía combinado con una inflación elevada. La Reserva Federal se mantiene cauta y no parece estar preocupada por este asunto. Powell ha insistido en la rueda de prensa posterior que su organismo no tiene prisa a la hora de bajar los tipos de interés y que irán viendo cómo avanza la situación en los próximos meses. “Estamos centrados en separar el grano de la paja”, explicó. Los aranceles, dijo, ejercen una presión al alza sobre las expectativas de inflación y pueden retrasar el objetivo del banco central que es mantenerla en el 2%. “Algunos indicadores de expectativas de inflación a corto plazo han aumentado recientemente. Lo observamos tanto en indicadores de mercado como en encuestas. Y los encuestados, tanto consumidores como empresas, mencionan los aranceles como un factor determinante”, explicó Powell.

Washington (United States), 18/09/2024.- US Federal Reserve Board Chairman Jerome Powell responds to a question from the news media after the Fed cut its benchmark interest rate half-point following its two-day conference at the Federal Reserve in Washington, DC, USA, 18 September 2024. Federal Reserve officials are focused on support of the weakening job market and are working to curb inflation without causing a recession. (Roma) EFE/EPA/SHAWN THEW
Pese a la rebaja de previsiones del banco central, Wall Street reaccionó optimista, subiendo con fuerza tanto en el S&P 500 como en el índice Nasdaq de las tecnológicas, muy fuerte después de semanas de capa caída. La cautela de Powell da alas a las bolsas americanas que han sufrido la mayor fuga de capital en un solo mes de toda su historia según una encuesta de Bank of América. Los inversores temen que las políticas arancelarias de Trump pueden arrastrar al país a una recesión. De hecho, lo que se puede comprobar es un traspaso de activos hacia los parqués europeos, que están cotizando en máximos como es el caso del Dax alemán, impulsado además por la inyección económica aprobada por el Parlamento alemán para gasto en defensa e infraestructuras. Una reacción opuesta a cómo reaccionaron los inversores cuando Trump ganó las elecciones. Un hombre de negocios como nuevo inquilino de la Casa Blanca fue muy bien recibido en Wall Street. En los parqués se hablaba de “Good for business”, es decir, “bueno para los negocios” pero esa alegría inicial se ha vuelto recelo e incertidumbre.
Según la Fed, la economía estadounidense sigue siendo fuerte y eso le da un margen para no apresurarse en sus decisiones aunque en la ecuación aparece una palabra demoledora, “incertidumbre” inusualmente elevada. Powell ha hecho referencia a la situación de estanflación que pasó el país en los años 70 “no veo razones para pensar que se pueda repetir” y ha recordado que el creciente malestar de la ciudadanía está más relacionada con el nivel de los precios que con la economía en general. “Entendemos que el sentimiento es bastante negativo en este momento y eso probablemente tenga que ver con la agitación al comienzo de una Administración que está haciendo, usted sabe, grandes cambios en áreas de política”.
También trató de esquivar la cuestión de una posible recesión en el país con su lenguaje diplomático, los riesgos “han aumentado pero no son altos” y que hay una posibilidad entre cuatro de que la economía entre en recesión en un plazo de 12 meses. Powell prefiere esperar y no precipitarse. Próxima cita: en mayo.