Tiene 33 años, es CEO de una empresa tecnológica, y cada vez acapara más titulares en la prensa especializada estadounidense. Lantian Graber, más conocida como Jay Graber, nació en Oklahoma (EEUU) de una madre china y un padre suizo, y es hoy conocida por dirigir Bluesky, la red social abierta que se ha convertido en el rival más sólido para desbancar a X, la plataforma que en su día fue Twitter.
Su presencia en los medios es a veces inevitable. Elon Musk compró Twitter por 44.000 millones de dólares a finales de 2022, y desde entonces varias plataformas han querido abrirse paso en su mercado, a veces a codazos. La idea: a rey muerto, rey puesto. El rey no ha muerto por ahora, pero el descontento de muchos de los usuarios de X con las decisiones que Musk ha ido adoptando en los últimos años es palpable, y la participación del hombre más rico del mundo en la Administración Trump ha polarizado su comunidad.
Threads
En métricas objetivas, Threads, la plataforma que Instagram (Meta) lanzó en 2023, es la mejor posicionada para suceder a X, si es que esta acaba cediendo su trono dentro del segmento de plataformas digitales basadas en texto -los servicios de vídeo como YouTube, TikTok o Instagram juegan en otra liga-. X tiene unos 368 millones de usuarios mensuales activos (casi 250 millones de usuarios diarios), y Threads en torno a 320 millones de usuarios mensuales.
Sin embargo, la conversación en Threads, mediada por sus propios algoritmos, es mucho más ligera que a la que Twitter había acostumbrado estos años a sus usuarios. Threads lo ha reconocido explícitamente: sus responsables no quieren que sea un lugar para debatir sobre política. En eso, Bluesky, cuya interfaz es idéntica a la de X, saca rédito. La plataforma que dirige Jay Graber solo tiene 33 millones de usuarios únicos, y en torno a 2 millones de usuarios diarios que interactúan con la plataforma, según sus estadísticas públicas. Pero la plataforma sigue creciendo.
Cada vez que Elon Musk desata una polémica o que X sufre problemas técnicos -el último, hace unos días, relacionado con un ciberataque de un grupo de hackers activistas-, las métricas de Bluesky se disparan. El crecimiento no es solo cuantitativo: la red social que desafía a Musk acaba de inaugurar oficinas en Bélgica para cumplir con las regulaciones tecnológicas de la Unión Europea.
Un mundo sin césares
Mujer, joven, tecnológica, ejecutiva y mordaz. Muy mordaz. Jay Graber volvió a protagonizar varios titulares al otro lado del Atlántico después de haber sido entrevistada hace unos días en uno de los escenarios del South by Southwest, un festival que se celebra todos los años en Texas (EEUU) y que aglutina conferencias y charlas sobre cine, tecnología o música. Lo que llamó la atención de la charla fue la camiseta que la CEO de Bluesky eligió ponerse. Era una camiseta negra con unas letras grises y una inscripción latina. Mundus sine Caesaribus. Un mundo sin Césares.

Camiseta con el lema ‘Mundus sine ceasaribus’, que ya comercializa Bluesky, cuya CEO es Jay Graber.
Una camiseta que recordaba a otra muy similar que se puso Mark Zuckerberg, CEO y fundador de Facebook (Meta) en el evento anual de su compañía el pasado mes de septiembre. Con la salvedad de que la inscripción latina de la prenda de Zuckerberg tenía otra frase latina muy distinta: Aut zuck aut nihil, “o Zuck o nada”. Ese es el grito que supuestamente exclamaron las tropas de Julio César antes de enfrentarse con las de Pompeyo Magno dando inicio a la segunda Guerra Civil de la República romana.
El mensaje es evidente. Mientras buena parte de la población estadounidense ve a los grandes empresarios tecnológicos de su país como una nueva oligarquía cercana al presidente Trump, mientras el propio Zuckerberg se intenta reivindicar ácidamente como un emperador, Jay Graber está dispuesta a desafiarlos. A todos. Bluesky, de hecho, ha puesto una camiseta como la que se puso Graber a la venta. Sus existencias se han agotado en 30 minutos.
Orígenes
El nacimiento de Bluesky y la irrupción de Graber como ejecutiva tecnológica es una historia de carambolas. La resumió ella misma en el reciente evento de Texas: el fundador de Twitter, Jack Dorsey, anunció entonces que la red social buscaba impulsar el desarrollo de un protocolo abierto sobre el que en un futuro podría funcionar la plataforma. Aquello fue en 2019.
¿A qué se refiere con un protocolo abierto? Si algo caracterizan las redes sociales más populares de hoy día es que son plataformas privadas, en manos de unos pocos accionistas. En otras palabras: los usuarios se registran en esos servicios pero su contenido y sus relaciones están ‘atrapados’ dentro de una empresa privada. La idea de abrir protocolos abiertos y descentralizados es permitir que esa información no sea ‘presa’ y pueda fluir o derivarse a otras plataformas. Bajo esa misma naturaleza funciona otra red social antagónica a X, Mastodon, que funciona sobre un protocolo abierto llamado fediverso.
Protocolo ATProto
Jay Graber vio aquella propuesta de Dorsey y se animó a escribirle. Dorsey contó con ella y con un grupo de personas en una suerte de célula que estuvo durmiente hasta 2021. Un mero chat grupal. A partir de 2021 recibieron la orden de ponerse a trabajar en ese protocolo. Graber venía de trabajar en la industria cripto, y en su currículum cuenta que incluso trabajó en una fábrica montando dispositivos para minar criptomonedas.
El grupo de personas, bajo el liderato de Graber, empezó a trabajar en el protocolo ATProto. Pero decidieron permanecer independientes de Twitter. “Las cosas luego pasaron muy rápido y se demostró que fue una buena idea”. Llegaron a ser una subcontrata de Twitter, hasta que Musk llegó a la compañía y empezó a recortar en gastos. Además de desarrollar el protocolo plantearon crear su propia plataforma, que hoy es una realidad. Dorsey, el fundador de Twitter, les retiró el apoyo el año pasado, abandonando el consejo de administración de Bluesky. Por cierto, Lantian, el nombre de nacimiento de Jay, significa ‘cielo azul’ en chino mandarín.
Planes de crecimiento
El desafío de Bluesky y de Jay Graber es que su plataforma siga creciendo de forma sólida. Lo tendrá difícil, especialmente cuando la propia ejecutiva ha asegurado que no quiere que su plataforma entre en el declive que los críticos tecnológicos le señalan a plataformas como X. De ahí que hoy por hoy no exista la publicidad pagada en esta red social.
Solo se han visto cambios recientes. Los directivos de Bluesky se están abriendo ahora a utilizar el material generado por sus usuarios para entrenar modelos de IA: Sam Altman, CEO de OpenAI, dijo hace apenas unos días que la carrera de la IA terminaría abruptamente si no se considera “uso legítimo” entrenar modelos con material protegido por derechos de autor. El gran debate de 2025 ha llegado a la plataforma.
Inversores
Por el otro, está el desafío de seguir atrayendo a inversores. Bluesky se convirtió formalmente en una sociedad de beneficio limitado en 2022. Ese tipo de sociedad empresarial existe en EEUU, y se refiere a compañías que atienden también a un propósito social. OpenAI, en sus inicios, era una compañía de esa índole. Con todo, Bluesky levantó una ronda de financiación de 15 millones de dólares en 2024 liderada por grandes inversores del mundo cripto, como Blockchain Capital, Alumni Ventures, True Ventures o SevenX, entre otros. Eso supuso la entrada en el consejo de administración de una representante de Blockchain Capital en el consejo de administración en el que están Graber y otros miembros del equipo fundador de la plataforma.
El mayor desafío para Graber y su equipo será demostrar que pueden cumplir una misión sin que el mercado y los inversores les acaben desviando de su propósito. En 2024, Graber enfatizó que sus nuevos socios “comparten la visión de un ecosistema de redes sociales que empodere a las personas que las usen”, al tiempo que anunciaba el desarrollo de servicios de suscripción con funciones premium para las personas dispuestas a pagarlas. El tiempo dirá si Bluesky puede acabar sucediendo a la X de Elon Musk.