La Dana ha puesto a prueba no solo a vecinos y políticos, también a las empresas afectadas y su capacidad de reacción. Durante las primeras 24 horas del desastre, hubo 180.000 clientes de Iberdrola afectados por cortes del suministro eléctrico en un área de 500 kilómetros cuadrados, diez veces Manhattan. Y una mujer de la compañía, Eva Mancera, ingeniera eléctrica, consejera de iDE en Iberdrola, fue la responsable de la empresa en esos momentos tan críticos, con un reto importante de recuperar el suministro en tiempo récord, y también ahora, que prepara el rediseño de la red afectada. Porque si algo positivo se puede sacar de una situación tan límite, es el aprendizaje de cara el futuro. Y la compañía va a invertir 100 millones de euros en el proyecto Il.lumina para reconfigurar la infraestructura en la zona y prepararla para el cambio climático.
El CEO de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle, recuerda la rápida actuación de los trabajadores para recuperar la electricidad durante los primeros días. “Aunque la compañía, pese a las enormes dificultades, tuvo la capacidad de restaurar prácticamente todo el suministro eléctrico en menos de 72 horas, en estos momentos es prioritario mirar al futuro y contar ya con una red de distribución aún más eficiente. Fue determinante en aquellas circunstancias excepcionales el ágil desempeño de los más de 500 trabajadores movilizados y llegados desde diferentes puntos de España y la inversión en tecnología de red realizada en los últimos años”.
Esa agilidad permitió recuperar aproximadamente la mitad del suministro eléctrico en apenas 24 horas, el 85% a las 48 horas y pasados tres días, ya estaba prácticamente recuperado al 100%. Para llevarlo a cabo, la compañía desplegó trabajadores de varias comunidades autónomas y concentró todos los recursos de la Comunidad Valenciana en la zona cero. “Tengo que decir que hemos tenido voluntarios de nuestra compañía que querían acudir, en muchos casos gente frustrada porque no podían ayudar pero les dijimos que en muchos casos no es solo el volumen de recursos, sino que estén bien organizados y los recursos eran suficientes. Por supuesto, poniendo toda nuestra atención en los clientes, tratando de tener la máxima transparencia y proactividad hacia ellos y constantes reuniones y llamadas al Ministerio de Energía, a la Generalitat. Los alcaldes los hemos tenido siempre muy presentes y a través de nuestros equipos locales hemos tratado de que estuvieran informados y tuvieran un canal directo con nosotros”, explica la responsable Mancera.
Una vez superado ese momento crítico, la empresa da un paso adelante para rediseñar la red eléctrica y hacerla más fuerte ante los nuevos retos climáticos. Según Mancera, “será aún más robusta y resiliente, preparada para fenómenos extremos que en el futuro pudieran ocurrir y estará ejecutada en pocos meses gracias a la creación de un equipo de proyecto específico que permitirá que i-DE continúe desarrollando el resto de sus inversiones en la Comunidad Valenciana”.
La compañía va a incrementar el nivel de automatización de las instalaciones e incorporar nuevos transformadores inteligentes que van a permitir aumentar la calidad del suministro, y se van a llevar a cabo soterramientos de líneas eléctricas aéreas. Para que, si se repite una catástrofe como la Dana, estar mejor preparados para combatirla. Con 1.000 operarios de empresas contratistas que participarán en los trabajos para alcanzar el 90% de la ejecución del proyecto este 2025 y finalizarlo a lo largo del 2026. “Hay que estar preparados para fenómenos extraordinarios. Y todo lo vamos a hacer siempre pensando en los afectados y en minimizar las molestias de los trabajos y las inversiones de reconstrucción que tenemos que hacer”, cuenta la ingeniera.
Todo lo aprendido en esta Dana está ya al servicio de la futura red. Pero no todo el éxito se debió a la organización de la empresa sino también al esfuerzo personal de trabajadores que dieron lo máximo en un momento crítico, sin horarios. Porque en las primeras horas estuvo afectado el acceso al centro de control de Valencia y fue imposible hacer los relevos de plantilla del personal. “Este personal estuvo atendiendo, porque no podíamos llevar gente nueva para sustituirlos, pero tampoco podíamos desatender el centro de control. Estuvieron atendiendo durante las primeras 24 horas de manera continuada el equipo que allí había presente, mientras que el centro de control no sufrió ningún daño. Los efectos de las inundaciones nos impedía acceder a las instalaciones, a nuestras infraestructuras, ya vimos por la tarde que era imposible desplegarse por el territorio y a esto se le sumó la falta de telefonía móvil, que dificultó enormemente la movilidad de nuestros equipos de campo durante las primeras horas”.
Fue un desafío sin precedes. Y la realidad nos muestra que los fenómenos climáticos extremos son cada vez más habituales y agresivos. Las empresas se adaptan para prevenir y evitar, en el caso de Iberdrola, que los afectados se puedan quedan sin algo tan necesario como es la luz.