La bajada del precio medio de la luz en marzo de 2025 ha traído consigo una sorpresa nada agradable para muchos consumidores: bajo la tarifa regulada de luz, la diferencia entre las horas más baratas y las más caras se ha disparado hasta un 500%. Es decir, un mismo kilovatio puede costar hasta seis veces más dependiendo del momento del día en que se consuma. Un desequilibrio que puede encarecer notablemente la factura si no se adapta el consumo al horario.
La tarifa regulada de luz, también conocida como PVPC (Precio Voluntario al Pequeño Consumidor), ha reducido su precio medio tras meses de subida. Pero esa rebaja esconde una fuerte volatilidad interna que penaliza a los consumidores que no ajustan sus hábitos.
¿Cuánto puede variar el precio en la tarifa regulada de luz según la hora?
Según Kelisto, el pasado 31 de marzo el precio del kWh pasó de 0,06 euros a medianoche a más de 0,36 euros a las 21 horas. Esta disparidad implica que poner una lavadora a esa hora costó alrededor de un euro, frente a los 17 céntimos que costaba a las nueve de la mañana. Esta diferencia de precio no fue puntual. Durante varios días consecutivos se han registrado oscilaciones similares. Eso pone en alerta a todos los usuarios que dependen de la tarifa regulada de luz.
El fenómeno se debe en gran medida a la forma en que se genera y se distribuye la electricidad en España. Cuando hay abundancia de sol o viento, la energía renovable permite reducir costes. Pero cuando estas fuentes no están disponibles, se recurre al gas natural, lo que eleva los precios. Además, el encarecimiento del CO2 en los mercados europeos ha agravado aún más esta diferencia.
¿Qué consecuencias tiene para quienes tienen contratada la tarifa regulada de luz?

Un conjunto de lámparas encendidas | Pexels
Para los hogares que no pueden evitar el consumo en horas punta —por ejemplo, porque trabajan fuera de casa y utilizan los electrodomésticos por la tarde-noche—, la tarifa regulada de luz puede ser una trampa. El precio medio puede parecer competitivo, pero si se concentran los consumos entre las 19 y las 22 horas, la factura se dispara.
Kelisto estima que un usuario con un consumo mal distribuido puede acabar pagando casi un 16% más en su recibo mensual. En cifras concretas: 60 euros frente a los 51 euros de quienes aprovechan las horas valle o las tarifas con discriminación horaria. Esto supone unos 100 euros al año de diferencia solo por no adaptar los hábitos al reloj.
¿Es mejor cambiar del mercado regulado al mercado libre?
En muchos casos, sí. Aunque la tarifa regulada de luz puede ser atractiva en términos generales, los expertos recomiendan valorar el paso al mercado libre si no es posible evitar las horas más caras. Según los datos de marzo, la opción de precio fijo en el mercado libre resulta un 12% más barata para quienes consumen en horas punta. La diferencia es de unos 7 euros al mes, sin tener que preocuparse por el horario.
Además, el mercado libre ofrece tarifas con discriminación horaria menos agresiva que la de la tarifa regulada de luz, lo que da más margen de maniobra al consumidor. Compañías como Visalia, Octopus Energy o TotalEnergies ofrecen actualmente precios muy competitivos y sin permanencia, lo que facilita el cambio si no se está satisfecho.
¿Cómo saber si tengo contratada la tarifa regulada de luz?

Una imagen promocional de la luz de escritorio e-Reading Desk Lamp | BenQ
Identificar el tipo de tarifa es sencillo. Si el nombre de tu comercializadora incluye términos como “comercializadora de referencia”, “comercializadora regulada” o “último recurso”, estás en el mercado regulado. También si tu compañía es Energía XXI (de Endesa), Curenergía (de Iberdrola) o Baser (de TotalEnergies), entre otras.
Por el contrario, si tu comercializadora no figura entre las anteriores y su nombre no incluye términos regulatorios, estás en el mercado libre. En este caso, conviene revisar si tu tarifa es de precio fijo, discriminación horaria o indexada al mercado.