Nacionalizarse australiana para ser lesbiana: el caso de Daria Kasatkina

La número 12 del WTA deja de representar a Rusia

La tenista rusa, ahora nacionalizada Australiana, Daria Kasatkina

La diversidad sexual no es un tema que se toma por igual en todos los países. En Rusia en específico suele estar correlacionado como un tema tabú y por el cuál la gente con una orientación diferente ha sufrido persecución.

La tenista rusa de 27 años Daria Kasatkina, declaró recientemente que cambiará su nacionalidad a la Australiana para poder competir “libremente” debido a su homosexualidad.

Carta a corazón abierto

Mediante sus redes sociales, la actual número 12 del mundo explicó los motivos de esta decisión tan controversial. A través de una carta aseguró “Me complace informarles que mi solicitud de residencia permanente ha sido aceptada por el Gobierno australiano. Australia es un lugar que amo, increíblemente acogedor y donde me siento como en casa. Con todo lo que estaba pasando en mi país anterior, no tenía muchas opciones. Para mí, siendo abiertamente gay, si quiero ser yo misma, tengo que dar este paso, y lo hice”, termina concluyendo.

La estricta ley rusa 

Hace un poco más de un año, el Tribunal Supremo ruso declaró la prohibición de cualquier actividad relacionada con el movimiento LGBT. Al considerarlo como una “organización extremista”, la ley rusa podría aplicar una larga pena de prisión en caso de participar en alguna de estas actividades.

Hay que tener en cuenta de que en Rusia, la homosexualidad era considerada como un crimen hasta 1993 y como una enfermedad mental hasta 1999. Tras una serie de años de controversia, en 2013 se alcanzo el ambiente más tenso con la prohibición de de propaganda “gay” a menores.

Recientemente, con la invasión rusa a Ucrania contra la que se pronunció públicamente y tras dos años sin pisar territorio ruso, Daria Kasatkina ha decidido dar un paso adelante con el fin de evitar mayores problemas. Por si fuera poco, su pareja, la cantante rusa Zemfira, huyó del país en 2022  y es considerada una “agente extranjera”. Un hecho que hizo que fuese considerada como una espía por su propio país.

El tenis como refugio

Más allá de polémicas y sobre opiniones que pudieran afectar a su vida y rendimiento deportivo, Daria Kasatkina puede sentirse orgullosa de lo que está logrando en su carrera.

A sus 16 años, ganó el torneo individual femenino junior del abierto de Francia en 2014. Pero no fue hasta 2018 cuando llegó su debut profesional en el WTA al final de la temporada 2018. Saltó a la fama gracias a su segundo puesto en el Masters de Indian Wells, tan solo por detrás de una prometedora Naomi Osaka. Tras tres temporadas exitosas en el WTA Tour, Kasatkina tuvo problemas en 2019 cayendo en la segunda mitad del Top 100.

En 2022 y tras alzarse con dos títulos regresó al Top 30. Ya en 2024 se hizo con los abiertos de Eastbourne (Inglaterra) y Ningbo (China), colocándose como la número 12 del mundo.

 

Un nuevo comienzo

La tenista ya ha estrenado su nueva nacionalidad, lo ha hecho en el abierto del WTA 500 de Charleston (Estados unidos) frente a la estadounidense Lauren Davies. Un partido que acabó en victoria con un doble 6-1 para la australiana y que le permite acceder a octavos de final, donde se enfrentará a la estadounidense Sofia Kevin.

Tras el partido, quiso tener unas palabras de agradecimiento. “No podía ocultar la sonrisa. Aunque estaba un poco estresada y nerviosa antes del partido, porque también estoy pasando por algunos cambios en mi vida, simplemente no pude contener la sonrisa. Recibí muchísimos mensajes. Muchísimo apoyo. Han sido un par de años difíciles. Estoy muy feliz de estar aquí y sentirme así” declaró emocionada.

Aunque es solo el comienzo, esta es la primera piedra de un largo camino hacia el encuentro de su propia esencia, esta vez sin censura ni miedo.

 

 

 

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