Orígenes del proyecto
La directora, ilusionada, revela que la idea surgió en 2019, en la delegación de Alicante. “Tras varios años de trayectoria, se llegó a la conclusión de que el fútbol es básico y clave para las personas refugiadas que están llegando a España” afirmó. “Sigo trabajando en Centros de la Cocina, cuando ha habido una Copa de África, la vida en los centros se paraliza porque todo el mundo se queda para ver los partidos”.
“Jugar al fútbol es universal y es una herramienta terapéutica para las personas que vienen de guerras, de países con violencia. Es una forma de curar todas esas heridas físicas y psicológicas”. La directora destacó que es el momento de intentar tener una estructura para poder hacer un equipo organizado y con carácter de permanencia.
Desafíos en la inclusión y la igualdad
El proyecto, que ya cuenta con equipos en varias provincias, enfrenta retos vinculados a la documentación de jugadores en situación de asilo, lo que dificulta su federación. Sobre la posibilidad de la creación de un equipo femenino, subrayó que es importante promover la igualdad. Sin embargo, la presencia de refugiadas es menor y, en muchos casos, de mayor edad.