Ana Furia: “El breakdance me salvó de la anorexia”

La breakdancer, que se quedó a las puertas de París, es una de las elegidas por el CSD para celebrar el Día Internacional de la Mujer. "Ahora se nos reconocen más los logros", mantiene.

Desde que el breakdance fue incluido como deporte para los JJOO de París con la intención de enganchar a los jóvenes, Ana Furia (anteriormente conocida como Ana Ortega, Barcelona 1994), pasó a ser una B-Girl a potencial deportista olímpica. Ese momento supuso “un shock” para ella, algo “impensable” hasta el momento especialmente en España. Para ella, todo empezó cuando se topó casi por casualidad con el hip hop, acompañando a una amiga a unas clases de baile. Desde ese flechazo, se dedicó a que su hobby se convirtiese en su profesión.

De cara al Día Internacional de la Mujer, el Consejo Superior de Deportes celebra en sus instalaciones de Madrid unas jornadas en las que Ana Furia será una de las representantes. Estará “en casa”, ya que se ganó una plaza para desarrollar su profesión dentro del CAR madrileño.

Salvarse de la anorexia

“El breaking me salvó la vida. Sufrí anorexia cuando era jovencita cuando empecé a hacer breaking. Estuve ingresada en el hospital y allí no me dejaban bailar. Yo estaba enfadada con la vida. Mi cabeza sólo pensaba en bailar, sólo quería salir de allí para entrenar y ser muy buena”, confiesa Ana Furia en uno de los mensajes imprescindibles en estas jornadas del CSD.

“El breaking me hacía distraerme de la anorexia, cuando bailaba no pensaba en eso. Este deporte me ha aportado muchísimos valores, el tema de compartir, el tema de empoderarme, el tema de creer en mi misma, confiar en mi al cien por cien”, mantiene la breakdancer catalana de 31 años.

“Espero que empodere a muchas de las generaciones que viene”, asegura, mientras espera ser un referente para muchas. “Yo sé que mi huella ha servido a otras niñas y eso me llena el corazón”.

La suerte no le acompañó y Ana Furia se quedó a las puertas de disputar los Juegos. Budapest era la última prueba para clasificarse pero el billete se resistió. A pesar de todo sacó mucho aprendizaje de un camino y un proceso “que amé y odié a partes iguales” reconocía tras saber que no estaría en París. “A pesar de todo ,estoy muy contenta, mi medalla es todo lo aprendido y vivido en este camino, me siento en un punto fuerte de mi carrera en el cual siento que mi break está evolucionando ,aprendiendo cosas que jamás pensé que haría”, escribía en un post de Instagram en donde agradecía todo el cariño que había recibido de sus seguidores.

La igualdad en el break

“Ahora se reconocen los logros más de las mujeres”, asegura la breakdancer. Aunque cuando llegó el panorama no era tan igualitario, Ana Furia cree que se está trabajando en el buen camino “ahora hay muchas más mujeres, mucho nivel. Aunque es cierto que cuando empecé el premio no era el mismo para hombres que para mujeres, eso ha cambiado”, explica.

A pesar de que su deporte fue deporte olímpico en París 2024 su andadura en el olimpismo ha sido breve. De cara a Los Ángeles 2028 ya ha sido sacado como deporte, incluyendo otros como el squash.