En el catálogo de Netflix existen muchas series que han pasado desapercibidas a pesar de su calidad. Sin embargo, pocas han sido tan injustamente ignoradas como Alice in Borderland. Esta serie de Netflix, basada en el manga de Haro Aso y dirigida por Shinsuke Sato, es una de las mejores producciones de supervivencia de los últimos años. Y, por desgracia, no ha alcanzado el mismo nivel de popularidad que El juego del calamar. Su propuesta es aún más ambiciosa, con una narrativa más intensa, un desarrollo de personajes más profundo y un diseño visual espectacular que la convierten en una joya oculta dentro de la plataforma.
Un thriller de supervivencia con tintes filosóficos
La serie de Netflix Alice in Borderland sigue la historia de Arisu, un joven obsesionado con los videojuegos que, junto a sus amigos, se ve atrapado en una versión alternativa y desierta de Tokio. En este mundo, la única manera de sobrevivir es participando en juegos extremadamente peligrosos que desafían tanto la inteligencia como la resistencia física de los jugadores.
A diferencia de El juego del calamar, donde los participantes compiten por dinero en un sistema cerrado, en Alice in Borderland las reglas del juego son aún más crueles e impredecibles. La lucha no es por un premio en metálico, sino por la propia existencia, con consecuencias fatales para quienes no logran superar las pruebas.
La serie de Netflix no solo ofrece acción trepidante y suspense en cada episodio, sino que también plantea dilemas morales y filosóficos sobre la naturaleza del ser humano. A lo largo de la trama, los personajes deben enfrentarse a decisiones que ponen a prueba su ética y su instinto de supervivencia, lo que aporta una dimensión psicológica mucho más profunda que la de El juego del calamar.
Un mundo visualmente impactante y un ritmo adictivo en esta serie de Netflix
Otro de los puntos fuertes de esta serie de Netflix es su puesta en escena. La ambientación de un Tokio vacío y postapocalíptico está recreada con un nivel de detalle impresionante. Logra una sensación de desolación y misterio que atrapa al espectador desde el primer episodio. La dirección de Shinsuke Sato consigue un equilibrio perfecto entre la acción, el drama y la construcción de un universo fascinante.
A nivel narrativo, Alice in Borderland no da tregua. Cada episodio deja al espectador con ganas de más, gracias a sus giros inesperados y a la constante sensación de peligro que rodea a los protagonistas. A diferencia de El juego del calamar, que sigue una estructura más predecible con juegos inspirados en la infancia, la serie de Netflix Alice in Borderland sorprende con desafíos que mezclan lógica, psicología y brutalidad en dosis inesperadas.

Un fotograma de la serie ‘Alice in Borderland’ | Netflix
Uno de los grandes aciertos de esta serie de Netflix es el desarrollo de sus personajes. Arisu, el protagonista, comienza como un joven sin rumbo que encuentra en este mundo alternativo una oportunidad para demostrar su ingenio y valentía. A su lado está Usagi, una experta escaladora con una trágica historia personal que aporta un contraste interesante al grupo. A lo largo de la serie, ambos evolucionan de manera creíble, enfrentándose a sus propios demonios y forjando alianzas con otros personajes que enriquecen la historia.
En comparación, El juego del calamar cuenta con un protagonista bien definido. Sin embargo, su desarrollo es más lineal y su arco narrativo menos sorprendente. En Alice in Borderland, cada personaje tiene una historia única que influye en su manera de afrontar los desafíos. Y eso da lugar a relaciones más complejas y momentos de gran carga emocional.