Estafa 11 millones a Netflix y se los gasta en habitaciones de lujo, coches, abogados para su divorcio y colchones

El director de la fallida '47 Ronin', Carl Rinsch, protagoniza una de las mayores estafas de la historia de Hollywood a costa de Netflix

Logo oscuro de Netflix - Cultura
Imagen con el logotipo oficial de Netflix, pero en su versión 'dark' Pinterest

Netflix vuelve a estar en el centro de una historia surrealista que, más allá del escándalo, parece sacada de una de sus propias series de true crime. Esta vez no se trata de una producción de ficción, sino de un caso real que ha terminado en los tribunales. Carl Rinsch, director de la película 47 Ronin, ha sido acusado por las autoridades estadounidenses de haber estafado más de 11 millones de dólares a la plataforma streaming. Un dinero que el cineasta desvió para financiar una vida de lujos en lugar de producir la serie para la que había sido contratado.

Según la acusación formal, Netflix entregó esa suma a Rinsch en 2020 como parte del presupuesto de una serie de ciencia ficción titulada White Horse, más tarde rebautizada como Conquest. El proyecto, vendido inicialmente a Amazon en 2018 y adquirido posteriormente por la ‘plataforma roja’ por más de 60 millones de dólares, jamás llegó a rodarse. A día de hoy, no existe ni un minuto de metraje y el contenido sigue siendo un misterio absoluto.

El caso que estremece a Netflix: lujo, fraude y despilfarro

La investigación federal ha sacado a la luz un caso que pone en evidencia cómo los años dorados de gasto desenfrenado en contenido original por parte de plataformas como Netflix abrieron la puerta a operaciones millonarias sin garantías suficientes. En este contexto, Carl Rinsch habría aprovechado esa falta de control para quedarse con el dinero y destinarlo, entre otras cosas, a colchones de lujo, coches deportivos y abogados para su divorcio.

Los documentos judiciales detallan que, tras recibir los 11 millones de Netflix, el director transfirió los fondos a diferentes cuentas bancarias vinculadas a su productora, The Rinsch Company. Lejos de destinar el dinero a preproducción o rodaje, Rinsch lo usó para especular en criptomonedas y cubrir gastos personales estrafalarios.

Estafa 11 millones a Netflix y se los gasta en habitaciones de lujo, coches, abogados para su divorcio y colchones

Una fotografía de archivo del director Carl Rinsch | AP

El gasto del dinero de Netflix no tardó en descontrolarse. En apenas unos meses, Rinsch dilapidó la mitad del dinero en malas inversiones y apuestas financieras que no dieron frutos. La otra mitad fue dedicada directamente al consumo personal. Según la acusación, el director destinó cerca de 1,8 millones de dólares a pagos con tarjetas de crédito, más de un millón a abogados (tanto para demandar a Netflix como para gestionar su divorcio) y cerca de 400.000 dólares en estancias en hoteles de lujo como el Four Seasons y propiedades de alquiler exclusivas.

Pero lo más llamativo es el gasto en objetos suntuosos: alrededor de 3,7 millones en muebles y antigüedades, entre los que destacan 638.000 dólares gastados en dos colchones y casi 300.000 más en sábanas y ropa de cama de alta gama. A ello se suman más de 2,4 millones invertidos en la compra de cinco Rolls-Royce y un Ferrari. Y más de 650.000 dólares en relojes y ropa de diseño.

El silencio de la empresa y una industria en entredicho

Por ahora, Netflix no ha querido hacer declaraciones públicas sobre la acusación contra Rinsch. La plataforma, sin embargo, ya había tomado medidas legales previamente. En 2023, ganó un proceso de arbitraje contra el director por valor de 12 millones de dólares, después de que éste alegara —ante la mirada atónita de todo el mundo— que la plataforma streaming aún le debía 14 millones adicionales. La sentencia determinó que era el cineasta quien debía pagar a la compañía. Nunca lo hizo.

Este nuevo episodio agrava el deterioro reputacional que ya vivía Netflix por su política de producción masiva durante años. Muchos analistas apuntan ahora al caso de Rinsch como un ejemplo extremo de lo que ocurre cuando se prioriza la cantidad de contenido por encima del control y la supervisión. La plataforma, en su afán por diferenciarse y alimentar su catálogo, habría entregado millones sin apenas garantías ni auditorías eficaces.

Estafa 11 millones a Netflix y se los gasta en habitaciones de lujo, coches, abogados para su divorcio y colchones

Un móvil y un ordenador portátil con la aplicación de Netflix | Shutterstock

El caso de Carl Rinsch deja muchas preguntas abiertas sobre los mecanismos internos de Netflix para financiar sus producciones. Según los documentos judiciales, el director se aprovechó del impulso inicial que recibió el proyecto White Horse cuando fue adquirido por Amazon y luego traspasado por más de 60 millones de dólares.

La cifra ya había encendido algunas alarmas dentro de la industria. Sin embargo, la situación empeoró cuando en 2020 Rinsch pidió otros 11 millones adicionales para tareas de preproducción y postproducción. Pese a que la plataforma apenas había visto resultados tangibles desde la compra del proyecto, Netflix accedió a transferir la cantidad. La justificación oficial del director fue que necesitaba cerrar detalles técnicos del rodaje y acelerar los últimos trámites para arrancar la grabación.

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